
"El Espejo y la Maleta" examina la diáspora venezolana no solo como un acto de migración, sino como una **profunda transformación ética y personal**. Aquí argumento que la misión del venezolano en el exterior debe ir más allá de la supervivencia, enfocándose en la **construcción de un nuevo referente ético global**.
Para lograr esto, propongo tres pasos cruciales:
la **responsabilidad ética interna** que prioriza la salud mental.
la **impecabilidad ética exterior** que exige rechazar la "mentalidad del vivo criollo" para convertirse en un ciudadano global de excelencia.
y la **acción binacional** que implica la "remesa de conocimiento y consciencia" hacia la patria.
En esencia, podemos concluir que la nueva forma de ser venezolano se define por la calidad ética demostrada en el mundo, importando eficiencia y transparencia en lugar de exportar polarización.