
En este análisis de la Ley 38 ("Piensa como quieras, pero compórtate como los demás"), exploramos por qué nadar abiertamente contra la corriente suele ser un error fatal para quienes buscan el poder. Las fuentes nos enseñan que hacer ostentación de ideas poco convencionales o despreciar la cultura local no se percibe como originalidad, sino como una ofensa que genera aislamiento y castigo por parte de la mayoría