
La Ley Número 29, conocida como "Planifique sus acciones de principio a fin" o "Planifica hasta el final", es fundamental porque separa a los improvisadores sin resultados de los estrategas. Esta ley es un mandato conversacional, estratégico y reflexivo que subraya que el poder reside en tener una visión completa del futuro y en la capacidad de planificación estratégica a largo plazo. En esencia, quien no planifica, termina viviendo el plan de otro.
Para aplicar esta ley, es crucial planificar el camino teniendo en cuenta todas las consecuencias posibles, todos los obstáculos y todos los giros del Azar que puedan incidir negativamente en sus esfuerzos. Un plan detallado le permite saber con exactitud cuándo detenerse y evita que los factores negativos lo abrumen. Se debe tener una visión clara del futuro, actuando de manera racional y no emocional, lo cual es una cualidad poco común y muy poderosa