
Cuando Mariana tenía tres años sufrió un accidente en el que perdió su brazo izquierdo. El médico le dijo a su mamá que de ella dependía que Mariana estuviera impedida solamente de un brazo o de la mente; su mamá no dudó en elegir la primera opción impulsando así a Mariana a convertirse en una mujer feliz e independiente. Crecer con un solo brazo no fue una limitación para Mariana, sino un reto constante que forjó su carácter, su personalidad y le brindó la maravillosa oportunidad de descubrir su máximo potencial. !La historia de Mariana es una historia en la que el "Sí puedo” ha predominado siempre!