
Hay señales que aparecen cuando el campo responde.
No siempre son visibles, ni inmediatas,
pero llegan cuando la conciencia toca la materia y algo cambia para siempre.
En este episodio de Somos Habitando, te hablo de esos movimientos sutiles —y a veces contundentes—
que confirman que la energía de la casa sigue trabajando mucho después del encuentro.
Cuando algo se ve con verdad, el campo lo registra.
Y entonces, la vida empieza a abrirse sola: con fluidez, con sentido, con una frecuencia nueva.