
El Pastor nos guía a reflexionar: ¿De dónde viene el mal y cómo surgió en la creación perfecta de Dios? Aclara que el mal no procede de Dios, cuya naturaleza es bondad, pero Él sí creó seres con la capacidad de elegirlo. La conclusión es que, al llenarnos más de Dios, nos refrenamos de hacer el mal.