
Dios puso querubines en el Edén, pero ¿por qué no los puso en el árbol del conocimiento? ¿Qué lo hacía tan especial? Este estudio bíblico explora estas preguntas y descubre que la esencia del pecado no fue comer una fruta, sino rebelarse contra la autoridad de Dios para decidir por nosotros mismos qué está bien y mal. Descubre cuál es el camino de regreso a la verdadera sabiduría.