
En esta prédica reflexionamos sobre las cosas de Dios, aquellas que Él revela y las que decide mantener en secreto. Las cosas reveladas están en Su Palabra, pero las secretas solo le pertenecen a Él. No siempre entenderemos los propósitos detrás del sufrimiento o de las pruebas, pero sabemos que todo está bajo Su control. También aprendemos que el cristiano debe hablar con la verdad, aun cuando el mundo prefiere escuchar mentiras. Solo la Biblia nos muestra el camino correcto y nos enseña a permanecer firmes en la verdad del Señor.