
La revolución constitucionalista triunfó con la renuncia del dictador Victoriano Huerta y la firma de los Tratados de Teoloyucan.
El 1° de octubre de 1914 iniciaron las sesiones de la Soberana Convención Revolucionaria en la Ciudad de México.
Los representantes de la Revolución popular, villistas y zapatistas, desconocieron a Carranza y establecieron el gobierno de la Convención. Con esta ruptura inició la etapa más cruenta de la Revolución, la lucha por el poder, que será la más prolongada.