
Científicamente, cuando respiras profundo y despacio, activas el Sistema Nervioso Parasimpático (el famoso "modo descanso y digestión"). Y aquí está el dato clave: la exhalación lenta estimula el Nervio Vago, que es como la autopista que conecta el cerebro con los órganos de la calma. Al hacer la exhalación más larga que la inhalación, le das la orden directa a tu cuerpo de bajar las revoluciones.