
En este episodio me detengo en una pregunta incómoda pero profundamente humana: ¿por qué seguimos en relaciones, trabajos y vidas que ya no nos representan? Hablo de las lealtades invisibles que heredamos, del miedo a decepcionar, de la identidad que se va erosionando cuando aprendemos a funcionar incluso cuando por dentro todo empieza a romperse.
Exploro la herida femenina ligada al mandato de sostenerlo todo, la herida masculina que creció sin lenguaje emocional y la marca que deja en nosotros una madre o un padre ausente.
También la forma en que normalizamos el cansancio, el silencio y la adaptación constante hasta perder de vista lo que realmente necesitamos.
Si alguna vez has tenido la sensación de seguir en un lugar al que ya no perteneces, quizá este episodio te ayude a poner palabras a algo que llevas tiempo intuyendo.