
Nadie se va a reír es la crónica de un suceso tan real como surrealista: la increíble historia de un juicio a la ironía en la España actual. Juan Soto Ivars narra la trayectoria de Anónimo García, el líder del grupo de agitación creativa Homo Velamine, quien acabó condenado a un año y medio de cárcel y al ostracismo social tras realizar una parodia que nadie quiso entender.
El libro explora los siguientes puntos clave:
• El detonante: La creación de una página web falsa que ofrecía un "Tour de La Manada" en Pamplona. Lejos de ser un negocio real, era un "ataque ninja" destinado a denunciar cómo los medios de comunicación mercantilizaban el morbo y el dolor de las víctimas para obtener clics.
• La trampa de la literalidad: A través de una disección del circo sensacionalista, el autor muestra cómo la prensa, las instituciones y la justicia ignoraron el desmentido satírico de la web para tratar la broma como un hecho real y criminal.
• Las consecuencias personales: La obra relata el descenso a los infiernos de Anónimo García, quien no solo enfrentó la condena penal, sino también el despido de su trabajo en Greenpeace y la cancelación por parte de su propio entorno ideológico.
• Reflexión social: El texto funciona como un análisis profundo sobre la epidemia de propaganda, moralismo y literalidad que impide a la sociedad moderna interpretar mensajes complejos y sutiles cuando estos desafían los dogmas de la "tribu".
Este libro es ideal para quienes tengan interés en los límites de la libertad de expresión, la cultura de la cancelación y cómo el activismo "ultrarracionalista" intentó poner un espejo ante las vergüenzas de la sociedad del espectáculo.
Para entender lo que le ocurrió al protagonista, imagina que un artista pintara un cuadro para denunciar la fealdad de un edificio y, en respuesta, el juez lo condenara a prisión por ser él mismo el arquitecto de esa fealdad. La justicia, en este caso, decidió romper el espejo en lugar de mirar el reflejo que proyectaba.