
Mientras buena parte del mundo aún debate cómo aplicar la inteligencia artificial a la industria, China ya la puso al volante… literalmente. Lo que en décadas pasadas era una economía ensambladora de marcas extranjeras, hoy se ha transformado en la potencia automotriz más dinámica e innovadora del planeta, impulsada por vehículos eléctricos, fábricas inteligentes y conducción autónoma.