"El pensamiento en la antigua India, como en todas las antiguas civilizaciones, estaba rodeado de una alienación particular, de una alienación de tipo religioso-mágico. Es evidente que nosotros, desde nuestro punto de vista, con nuestra actual alienación social y económica, estamos muy lejos de poder interpretar de una manera profunda, concienciando verdaderamente, el pensamiento de los antiguos pueblos.
No existía en la antigua India una filosofía del pensamiento separada de una filosofía de la religión, de la magia o de una filosofía de la ciencia, como tampoco existía una separación dentro del pensamiento occidental antes del advenimiento de Descartes y el movimiento por él engendrado, el cartesianismo. En India encontramos enraizados plenamente la religión, la magia, la filosofía, la ciencia, el concepto geográfico, el amor, la guerra, el honor; en fin, todas las actividades del ser humano.
El pensamiento antiguo de la India estaba revestido de una extraordinaria poesía..."
"Vamos a tocar hoy el tema de la magia en Asia Menor. Podemos decir que el redescubrimiento de Asia Menor se debe fundamentalmente a los trabajos realizados en lo que va de este siglo XX. Hasta el siglo pasado se pensó que toda la historia de Asia Menor abarcaba únicamente ciudades como Nínive, Babilonia, etc. En este siglo, mediante cateos arqueológicos e investigaciones serias realizadas en la zona, se han encontrado gran número de ciudades correspondientes a culturas que aún no podemos identificar de manera segura, pero que podríamos incluir en lo que se llama la cultura sumeria. Incluso, los nuevos cateos han descubierto culturas todavía más antiguas, por lo que nos tendríamos que referir a una especie de proto-Sumeria.
Es evidente que el ser humano tiene una particular alienación: cuando descubre algo, cree haber descubierto la cultura más antigua, y así pasa constantemente. Antes se pensaba que..."
"El tema de hoy, de por qué no recordamos nuestras encarnaciones anteriores, parecería implicar, de una manera casi dogmática, nuestra afirmación de que reencarnamos. Quiero deciros que esto que puede ser una certeza tal vez para mí y para muchos de los que me escuchan, no es, sin embargo, en nuestras sedes de Nueva Acrópolis, en ninguno de los 30 países, un dogma de fe. Lo nuestro es una filosofía y, por lo tanto, lo que hablamos es el fruto de una investigación, de una reflexión profunda, de un buceo en todas las fuentes históricas y no un argumento de fe..."
"Sidharta Gautama, el Budha, se llamó así, según H. P. Blavatsky, por ser el primero su nombre personal, y el segundo el sacerdotal, que mereciese de su familia Sankhya: de allí el epíteto de Sakhyamuni o el Santo de la familia Sankhya. La palabra Sidharta devendría de sus poderes paranormales y se refiere a los Sidhis: es “el Poderoso”, aquel que se ha completado a sí mismo. Gautama tiene el significado literal de “Pastor de vacas”, pues en el hinduismo, la vaca Go es el símbolo del universo y también la Madre del Mundo.
Budha significa “el Iluminado” y es un calificativo genérico otorgado a muchos grandes místicos anteriores y posteriores a él, en todas las lenguas de la Tierra. (Por ejemplo, no otra cosa significa “Christos” en griego, y así llamaron al Maestro galileo a partir del siglo IV-V)..."
"La poesía, como todo lo importante en la vida, es difícil de definir. Sería este trabajo inacabable si tratásemos de apuntar las características ciertas o falsas que, desde el fondo de nuestra historia conocida, se han dado a la poesía. Hoy sabemos que los egipcios, los sumerios y los chinos -por citar pocos ejemplos del pasado remoto- hacían poesía y le daban la mayor importancia. En la India milenaria, los textos mágicos y religiosos más antiguos están originalmente escritos en poemas, como el Mahabharata, que comprende en su mismo centro el inmortal Bhagavad Gita y el Uttara Gita.
Concebían los antiguos que todo el universo era..."
"Todos los seres humanos de todas las culturas, en todas las épocas, se han encontrado ante esta problemática, ante estos dos grandes caminos: si existe una predestinación o si, de alguna manera, podemos cambiar la marcha de las cosas con nuestra voluntad, nuestros deseos, nuestras lágrimas, nuestros peligros, nuestras equivocaciones.
Todos los pueblos históricamente conocidos han sostenido esta problemática, e incluso..."
"En las primeras semanas de 1991 me encontraba en Londres; fui a mantener mis periódicas entrevistas con los principales responsables de Nueva Acrópolis en Inglaterra y en Irlanda, que viajaron a dicha ciudad con ese fin.
Una mañana muy “londinense”, fría y lluviosa, me dediqué a recorrer uno de mis paseos habituales: la feria de “Portobello”, con sus miles de antigüedades, curiosidades y artesanías. Entonces recordamos que no estábamos lejos de la que había sido la penúltima casa, en este mundo, de Helena Petrovna Blavatsky (H.P.B.), donde ella escribió gran parte de su monumental obra La Doctrina Secreta. Un taxi nos dejó en la puerta y de allí proviene la informal fotografía que puede apreciarse en este trabajo. Es el número 17 de Lansdowne Road.
El barrio, hoy muy céntrico, pero familiar y tranquilo, bajo esa fría llovizna de enero, me sugirió el presente reportaje… la posibilidad de hundir mi conciencia un siglo atrás y visitar esa casa cuando su ilustre moradora aún vivía allí....."
La Naturaleza es un macrobios admirablemente pensado y calculado para que las interacciones de sus componentes mantengan un equilibrio, una ecológica armonía, en donde puedan convivir todos sus elementos, en sus diferentes características de vivencia y supervivencia activa, en todas sus dimensiones. Durante millones de años se mantuvieron –reguladas por aún misteriosos mecanismos simbióticos– la pureza de las aguas, del aire, la naturaleza de las piedras, las proporciones de color y radiación. Correcciones periódicas como las glaciaciones, los hundimientos, traslaciones de casquetes continentales, la oscilación de los polos, mantuvieron posibilidades aceptables de vida y evolución, así como de selección perfeccionante.
Pero el ser humano, en el último siglo, entregado a una alienación transformista, ebrio de producción y de consumo, obsesionado por un pseudo-confort material, ha modificado poco a poco las condiciones, y el equilibrio se está perdiendo. La acumulación de...
El tema de hoy trata de las opciones que el Hombre puede tener en la vida. Es un tema muy, muy viejo, porque, obviamente, desde que existe, el Hombre se ha preguntado: “¿qué opción tengo yo ante la vida?”. Por lo general, los Hombres han optado en todos los tiempos entre tres posibilidades o tres alternativas....
Hay un cierto parecido entre los incas y los aztecas, pues los incas, en una época tardía, resumen una serie de civilizaciones previas, que se van a encontrar en la denominada civilización incaica. La civilización incaica es la más nueva, la más moderna de entre las civilizaciones de América del Sur, o sea, el área técnicamente denominada tiahuanacota. Existen focos primordiales que van a hacer llegar a la civilización inca no solamente sus cánones artísticos, sino también su credo religioso, aunque los incas aportan algo nuevo: su sentido de la organización...
Más objetivo que todas las teorías teológicas y científicas es el hecho de que el Hombre, desde sus remotísimos orígenes, se tuvo a sí mismo y a su entorno material como algo efímero, cambiante y pasajero. La mutación de los seres y las cosas le proporcionó la evidencia de que la muerte seguía inexorablemente a todo nacimiento, pero también de que todo ello habría de tener una justificación, un sentido, un porqué.
Vio que las manadas marchaban en busca de agua y alimentos; las torrenteras en procura del mar; el fuego se alzaba inexorablemente hacia el cielo. Y de todas estas cosas dedujo (o misteriosas voces se lo dictaron al oído) que también él y todos los seres vivientes marchaban hacia algún lugar que estaba más allá del entorno inmediato. Millones de años antes que Aristóteles, había nacido la Metafísica.
Con las enseñanzas de sus conductores espirituales y la observación de los ciclos que en la Naturaleza se manifestaban, el Hombre tuvo la certeza de que...
Es un arte prácticamente perdido. Hemos sido criados y educados en el bullicio y en la alienación de un cambio permanente, de una marcha perpetua bajo la amenaza del aburrimiento o de las fantasías de nuestra psiquis.
El «Mundo Viejo» del cual todos provenimos está aún muy aferrado a nosotros, con sus costumbres vacías, sus concesiones, sus oscilaciones entre formas religiosas ya desprovistas de contenido y el materialismo bestializante.
Muchos carecemos de la capacidad de detenernos a observar nuestro entorno, que es una de las formas de observarnos a nosotros mismos, y caminamos y caminamos pisoteándolo todo, sin reflexión y sin participación real en el plan de la Naturaleza, que es la manifestación del Plan del Dios que nos rige...
Ya sabéis, los que habéis sido criados en alguna familia tradicional, que según las viejas creencias las presencias espirituales están siempre junto a los niños. Los de mi época, sobre todo en familias muy tradicionales –y la mía lo era– no sentían la presencia de espíritus, de muertos incluso, como algo tan alejado ni tan terrorífico como más tarde llegó a ser, sino que integraban, a la manera de las urbes romanas, el espíritu de la familia.
Los cuadros de las personas muertas, las figuras a veces simplemente de escayola del ángel de la guarda, nos hacían mantener un estado de contacto permanente con un mundo invisible. Además entraban en la educación una serie de elementos que hoy llamaríamos míticos, se enseñaba a los niños ciertas realidades psicológicas. No estoy muy seguro de que hayamos avanzado mucho en cuanto a darle a veces a un niño conocimientos para los cuales no está preparado, adelantando, de alguna manera, una visión completamente positivista de la vida. El hombre necesita para vivir no solamente una casa o un empleo seguro, también necesita un poco de ilusión, creer en algo...
Las mil bocas de celuloide, papel, plástico y metal de nuestro último cuarto del siglo XX claman contra la contaminación.
Para todos es evidente que la aberrante utilización de los recursos, en aras del consumo indefinido a que nos han precipitado los romanticismos políticos, sociales y económicos del siglo XVIII y XIX, nos han precipitado al abismo oscuro y maloliente de una polución contaminante en la cual la Humanidad se apretuja, mancillando la pureza de las aguas, la diafanidad del cielo, la fertilidad de la tierra; y trastornando el equilibrio ecológico que, tal vez demasiado tarde, hemos descubierto como imprescindible para nuestra vida. El sacrificio irracional de las zonas verdes, de los espejos de los lagos, de las manchas verdes de los bosques, merma la belleza del planeta y en procura del confort agoniza la vitalidad que permitió el desarrollo de las especies y la convivencia armónica de los seres.
Ya nadie ignora la gravedad de este fenómeno con características de catástrofe...
Artículo publicado en la web de Nueva Acrópolis en abril de 2015.
Autor: Jorge Ángel Livraga Rizzi.
Voz: Carlos Fiuza
"El Bhagavad Gita es una parte de la gran epopeya hindú “El Mahabharata”. En esta epopeya se narra la lucha sostenida por dos bandos enemigos para conquistar la gloriosa Ciudad de Hastinapura.
Es difícil precisar con exactitud cuándo fue escrito el Bhagavad Gita, pues las opiniones al respecto son muy diversas. Para algunos su antigüedad es de 5000 años o más, y para otros se reduce a cuatro o diez siglos después de la era cristiana. De todas maneras, no importa precisar la edad de esta obra, ya que en última instancia su Mensaje es tan viejo como el Hombre mismo. A través de sus páginas podemos encontrar no sólo la historia del Hombre como tal, sino de todo el Universo. Todo lo que Es tiene su explicación en el Bhagavad Gita."
Artículo del profesor Jorge Ángel Livraga aparecido en la revista Nueva Acrópolis de España n.º 72, en el mes de mayo de 1980.
"Es notable cómo una persona en su sano juicio, que ante una manzana no se atrevería jamás a afirmar que está ante un tornillo o una botella, miente sobre otras cosas más importantes con el mayor desparpajo, trastocando su naturaleza, negando evidencias o afirmando las inexistentes. Es obvio que el mentir es un rapto de locura más o menos pasajero y que, por lo habitual, hemos dejado de considerarlo seriamente..."
Artículo del profesor Jorge Ángel Livraga aparecido en la revista Nueva Acrópolis de España nº 64, en el mes de septiembre de 1979.
"En los últimos años comprobamos un interés a nivel mundial sobre la necesidad de armonizar al hombre con la Naturaleza. Viejos prejuicios “religiosos”, unidos al crecimiento deforme de nuestra civilización materialista degenerada en una adoración aberrada de lo técnico –artificial y de un subjetivismo deshumanizado, nos han llevado a este momento histórico altamente conflictivo y asfixiante, sumamente peligroso y con presentimientos de un futuro apocalíptico.."
Artículo del profesor Jorge Ángel Livraga extraído de la Conferencia dictada el 23 de octubre de 1982 en la sede de Nueva Acrópolis, Gran Vía 22, Madrid, España
Voz: Juan Carlos Rodero
"El tema de hoy es uno de esos temas que darían ocasión para hablar mucho tiempo porque, si fuésemos a hacer historia real del nacimiento del hombre tecnológico, tendríamos que retroceder hasta la etapa paleolítica, donde se empezó a golpear una piedra con otra y se produjeron las primeras lascas. Luego, esos instrumentos se van puliendo, se van recortando sus bordes, se van modelando como a dentelladas y va apareciendo lo que se denomina el periodo mesolítico, y tras él, el Neolítico..."
Extracto de la conferencia impartida el 13 de noviembre de 1982 en la sede de Nueva Acrópolis, Gran Vía 22, Madrid, España.
"Como sabéis, en Nueva Acrópolis pensamos que todo hombre y toda mujer, desde el momento en que es pequeño y comienza con las primeras preguntas y recibe las primeras respuestas, es un filósofo potencial. Pero luego la vida, con sus cosas buenas y malas, la educación, por lo general materialista, las emociones propias de nuestra relación con el entorno, los problemas económicos y familiares, los intelectualismos, el leer los libros de moda, el saber las respuestas que hay que tener en cada reunión, hace que ese filósofo innato, ese pequeño “niño de oro” que hay en nosotros vaya muriendo, poco a poco, y se convierta en un ser grande, en alguien que ya no cree necesario aprender. En esta escuela tratamos de conservar siempre ese niño interior, ese niño de oro, ese filósofo."
Extracto de una conferencia dictada el 15 de septiembre de 1984 en la sede de Nueva Acrópolis, Gran Vía 22, Madrid, España.
"Según las antiguas tradiciones, existían siete caminos para la realización, los siete caminos esotéricos, llamados otrora “Caminos Secretos de la Realización”.
Se corresponden con lo que generalmente se conoce a través de los libros como los siete rayos, las siete modalidades o formas presentes en el ser humano.
En la parte histórica, también se corresponden con esas siete formas que podía seguir una persona para llegar a su real trabajo, que eran las tres formas filosóficas y las cuatro artes liberales. Se relacionan asimismo con la propia constitución septenaria que, según los antiguos, se refleja en el ser humano y en el Cosmos. El ser humano no solamente se compone de cuerpo y Alma, los grandes antagonistas, lo bueno y lo malo, sino que resulta más complejo. Los antiguos afirmaban que el ser humano tiene siete vehículos internos, y de ellos nacerían estos siete Caminos para la Realización."