
Hay momentos en los que la mente no para.
Pensamientos que se encadenan, comentarios internos, juicios, recuerdos, anticipaciones.
Esta meditación de 27 minutos es una invitación a escuchar ese diálogo interior sin intentar cambiarlo.
A observar cómo la mente habla, cómo se mueve, cómo insiste… y a quedarte ahí, con presencia y amabilidad.
No se trata de calmar la mente ni de hacerla callar.
Se trata de estar con lo que hay, tal como es, y descubrir qué cambia cuando dejamos de luchar.
Puedes escucharla sentada o tumbada.
No necesitas experiencia previa.
Si hoy la mente está agitada, este puede ser un buen lugar para quedarte un rato.