Cuando el alma no puede quedarse el Yo toma el mando. Quien estaba para servir, termina gobernando
El alma que vive fuera de sí anda a oscuras
Un espacio para que el alma regrese a sí misma, a lo profundo, a lo que llena de sentido la vida
Dios con nosotros y nosotros con Dios
La atención es el signo visible de un alma reconciliada consigo misma, con los demás y con Dios
El trabajo hecho con atención no solo embellece lo que tocamos; embellece al que trabaja
Cuando prestamos atención al otro participamos de la vida de Dios
En la oscuridad de nuestra alma suele haber un niño herido, vulnerable, abandonado que espera ser acogido, amado y reconciliado
En la escucha en alma se reconstruye y se convierte en morada
La atención crea espacio en el corazón para el amor auténtico
Cuando hacemos pausa podemos descubrir que la vida puede ser saboreadas y celebrada
Cuando sabemos hacer pausa, encontramos que la vida puede saborearse y celebrarse
La fe cuando es una experiencia auténtica nos conecta con nuestro centro interior profundo produciendo cambios radicales en la vida
La verdadera experiencia religiosa no impone cargas ni distancia; crea comunión y sentido
La fe es dejarnos guiar por es voz interna que trasciende nuestro Yo
Cuando nos abrimos a Dios encontramos la verdad sobre nosotros mismos
El alma necesita a Dios para ser ella misma
En medio del caos, Dios no está ausente sino presente de otra manera
Nos transformamos iluminando e integrando la oscuridad, no fantaseando sobre la Luz
El alma para crecer necesita fuego y forma. El misterio es tesoro y la institución vasija de barro. Estamos invitados a quedarnos con el tesoro, no con el barro