Hay momentos que se van… y no regresan.
Este capítulo es una pausa para el alma:
una conversación íntima contigo,
sobre el pasado que ya no debe doler,
el futuro que no merece tanto miedo,
y el presente…
ese regalo que ignoramos mientras perseguimos lo que ya fue o lo que aún no es.
Escúchalo con calma.
Tal vez termines llorando.
Tal vez sanes algo que llevabas tiempo guardando.
Porque este instante,
es el regalo que no vuelve.
Este capítulo es un homenaje.
A los padres que luchan.
A los que fallaron.
A los que están, a los que ya no.
Y a los hijos que aprendemos a perdonar, a entender y a seguir adelante con el corazón más humano.
Aquí empieza la construcción de ese hombre que no necesita que lo aprueben… porque se aprueba él mismo.
A veces, soltar duele. Pero más duele quedarse donde ya no hay crecimiento. En este episodio exploramos ese momento decisivo en el que elegimos dejar ir: personas, lugares, hábitos, ideas… Hablamos del miedo al cambio, del duelo que implica soltar y de la libertad que hay al otro lado.
Este capítulo es una invitación a cerrar ciclos con conciencia y valentía. Porque soltar no siempre es perder, a veces es abrir espacio para lo que sí mereces.
Familia, el siguiente capítulo es distinto.
Lo grabé desde un lugar más personal, con el corazón abierto.
Lo único que les pido es que lo escuchen en un espacio tranquilo, sin ruido, donde se sientan cómodos.
Quiero que el mensaje les llegue claro, directo… como debe ser.
Gracias por estar aquí. Siempre.
No es solo enojo.
Es una tempestad que no sabe dónde caer.
La furia adolescente no es rabia por capricho,
es un grito ahogado en un cuerpo que crece más rápido que su alma.