En este mensaje, Pastor William nos guía a través de Marcos capítulo 1 y nos recuerda que el Evangelio no solo se escucha… requiere una respuesta.
Jesús sigue diciendo hoy: “Sígueme.” La pregunta es: ¿cómo responderás?
Acompáñanos y permite que Dios hable a tu corazón.
El “ayuno que Dios escogió” no es uno externo o ritual…
es uno que produce un corazón que actúa con la justicia, la misericordia y el amor de Dios.
Dios está diciendo:
“El ayuno que Yo quiero es uno que te transforme para que puedas amar, liberar, servir y hacer el bien como Yo lo haría.”
Porque la verdad es esta:
En nuestra fuerza humana no podemos romper yugos, levantar cargas, sanar, liberar a los oprimidos, ni amar sacrificialmente.
Pero el ayuno nos alinea con el corazón de Dios, y desde ese lugar:
• vemos a las personas de manera diferente,
• respondemos de manera diferente. Amando como Dios ama.
• y actuamos con el poder de Dios, no con el nuestro.
El ayuno no solo nos quita algo; nos da algo de Dios: Su corazón, Su fuerza y Su sensibilidad espiritual.
La Navidad no comenzó con luces ni villancicos, sino con un mundo en silencio y oscuridad. Después de 400 años sin respuestas, Dios rompió el silencio con el llanto de un bebé en Belén.
En este mensaje, el Pastor William nos recuerda que el nacimiento de Jesús no fue un accidente, sino el cumplimiento de promesas, la entrada de la Luz en la oscuridad y el inicio de salvación y vida nueva para la humanidad.
Este es el nacimiento que cambió el rumbo del mundo… y aún hoy puede cambiar el tuyo.
La esperanza se debilita cuando enfrentamos luchas constantes, malas noticias y momentos que desgastan el alma. Pero Apocalipsis 22 nos recuerda una verdad que renueva el corazón: Jesús viene pronto.
En este mensaje, el Pastor William nos comparte tres regalos del cielo —Su Palabra, Su promesa y Su gracia— para fortalecer nuestra fe mientras esperamos Su regreso.