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Descansando en Dios
Francisco Atencio
1249 episodes
2 days ago
Devocional Cristiano Doctrinal
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Episodes (20/1249)
Descansando en Dios
1249 - Habacuc 3. La justicia de Dios exaltada. Hab 3:2

1249 – Hab 3:2 – Habacuc 3. La justicia de Dios exaltada.

Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer; en la ira acuérdate de la misericordia.

En Habacuc 2, en el dialogo con Dios, el mensaje quedó claro. ¡Deja de quejarte! ¡Deja de dudar! ¡Quédate quieto! Dios no es indiferente al pecado, ni insensible al sufrimiento. El Señor no ignora la situación ni está inactivo. Él controla todo. En el tiempo perfecto establecido para el ser humano, Dios cumplirá su propósito. Habacuc debía guardar silencio con humildad y estar quieto en expectación silenciosa para esperar la intervención de Dios. “Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado… Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.” (Sal 27:3, 13-14). El último verso de la endecha de ayes en Habacuc 2:20 “Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de Él toda la tierra”, sirve como un puente que conecta, el juicio de Dios sobre los malos, con el canto de alabanza en Habacuc 3 adorando a Dios por su soberanía y el diseño de su creación. El capítulo final de Habacuc es una doxología, un salmo, una oración en forma de alabanza, pues contiene instrucciones y un arreglo musical, con el propósito de presentarla en el culto público. Habacuc finaliza declarando que a pesar de las circunstancias se alegraría en Jehová, y se gozaría en Él. Habacuc reconoce y nos enseña que Dios es la fuente inagotable y eterna de gozo. “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.” (Sal 46:10-11).

I. Oración de Habacuc pidiendo misericordia (Hab 3:1–2). “Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.” Ahora el profeta responde a Dios, pero no lo hizo en tono de protesta. Fue una oración de alabanza, tal y como indica el título: Oración del profeta Habacuc. Sigionot. El significado exacto se desconoce. Conseguimos también la palabra Selah que ocurre setenta y una vez (71) en los Salmos, y tres veces (3) en el libro de Habacuc. Posiblemente era un signo, instrucción musical y su uso exacto no se conoce. Se dan tres sugerencias que era: Una indicación para que los cantantes y la orquesta interpretaran forte o crescendo. Una señal de pausa para levantar las manos o voces en adoración, o para que el sacerdote diera una bendición. Usada como "Amén" (así sea) o "Aleluya" (alabado sea el Señor). “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.” (Hab 3:2). Habacuc hace dos peticiones. Pidió una nueva manifestación del poder de Dios (aviva tu obra) y pidió misericordia para que recibiera un perdón completo de su parte. Poder y misericordia son las únicas peticiones en toda la oración.

II. La presencia majestuosa de Dios (Hab 3:3-15). Habacuc luego de las dos peticiones de poder y misericordia inicia el salmo de oración y adoración. La llegada de Dios (Hab 3:3a). “Dios vendrá de Temán, y el Santo desde el monte de Parán. Selah. Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza.” (Hab 3:3). El profeta pasa a describir las obras de Dios en el pasado hechas a favor de Israel. Así como Dios descendió a establecer su pacto con su pueblo en el Sinaí, así bajaría a librar a su pueblo y ratificar su pacto con Él. Habacuc escribió acerca de la visitación pasada de Dios en el Sinaí: Dios vendrá de Temán, y el Santo (Hab 1:12) desde el monte de Parán. Moisés había declarado que Dios “resplandeció desde el monte de Parán” (Dt 33:2). La manifestación de Dios (Hab 3:3b-7). “Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza.

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Descansando en Dios
1248 - Habacuc 2. El justo por la fe vivirá. Hab 2:4

1248 – Hab 2:4 – Habacuc 2. El justo por la fe vivirá.

He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.

Con la respuesta de Dios dadas en Habacuc 1:5-11, el profeta Habacuc quedó en un dilema peor que al inicio y usó figuras literarias para preguntar: Por qué Dios: ¿Utilizaría a un pueblo impío? (Hab 1:12-13). ¿Respaldaba a la gente injusta? (Hab 1:14-15). ¿Perdonaría a la gente idólatra? (Hab 1:16-17). La expectativa de Habacuc fue: “Velad” “Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.” (Hab 2:1). Habacuc se posicionó como un guarda o centinela que observa desde la torre del vigía para detectar las primeras señales cuando se acerca un enemigo. “Mi queja.” Reconoce que se está quejando y velará … para ver lo que Dios le diría.

I. El justo por su fe vivirá (Hab 2:2-5). “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.” (Hab 2:2-3). Habacuc recibe la orden de escribir la profecía “para que corra el heraldo (mensajero) que leyere en ella.” El mensajero debía leerla y después correr para pregonar las nuevas a otros. Las palabras que Dios dijo a Habacuc fueron reconfortantes: Debía confiar en Dios porque la profecía apuntaba hacia una meta futura. “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado.” (Sal 27:3). Dios dictamina: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá” (Hab 2:4). Dios dictó sentencia sobre Babilonia por su actitud soberbia, orgullosa: “su alma no es recta, se enorgullece.” Por su arrogancia iba camino a la destrucción. Porque “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.” (Pr 16:18). Pero enseguida, Dios declaró que el justo, en drástico contraste, por su fe vivirá. La frase clave “mas el justo por su fe vivirá” brilla como un diamante entre un montón de escombros. Insertada en medio de la declaración de severa condena de Dios contra Babilonia, encontramos esta brillante revelación del favor, la gracia de Dios que se cita tres veces en el NT (Ro 1:17; Gá 3:11; He 10:38). En el NT, la palabra “vivirá”, tiene un significado más amplio que en Habacuc. Significa que esa persona disfrutará de la salvación y la vida eterna. “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),” (Ef 2:4-5).

II. La endecha de Dios (Hab 2:6-20). Habacuc escribió una canción de burla, una sátira provocadora para describir la destrucción que caería sobre Babilonia anunciada por Dios a través de una endecha, canción fúnebre, de cinco estrofas de tres versos cada una que inicia con un “ay” de juicio en Hab 2:6, 9, 12, 15, 19. E1. El ay contra la intimidación (Hab 2:6–8). “¿No han de levantar todos éstos refrán sobre él, y sarcasmos contra él? Dirán: ¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda?” (Hab 2:6). El primer “ay” compara a los babilonios con un usurero, extorsionador, sin escrúpulos que presta bajo condiciones leoninas. Babilonia había acumulado y multiplicado sus ganancias explotando sin misericordia la riqueza de otras naciones. El saqueador sería saqueado, pues aquellos a quienes había despojado, se levantarían contra ella de manera repentina para quitarle todo. E2. El ay contra la intemperancia (abuso, exceso) (Hab 2:9-11). “¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal!” Los babilonios se valieron de sus saqueos para engrandecerse. Para exaltarse a sí mismos pisotearon a otros.

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Descansando en Dios
1247 - Habacuc 1. Dialogando con Dios. Hab 1:12

1247 – Hab 1:12 – Habacuc 1. Dialogando con Dios.

¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar.

El libro de Habacuc tiene el nombre de su autor que probablemente significa “quien abraza" o “el abrazado” por Dios (Hab 1:1; 3:1). Habacuc presenta el doble castigo que Dios hará primero con el pueblo de Judá y luego contra los caldeos. Castigos por la consecuencia del pecado. “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Ro 6:23). En nuestros días al igual que en el tiempo de Habacuc el proceso de descomposición social y espiritual se incrementa continuamente lo cual nos lleva a preguntarnos: ¿Hasta cuándo durará esta situación? ¿Existe alguna salida a las duras tensiones de la vida? Y si la hay, ¿Cuál es? ¿Por qué Dios se muestra como indiferente a esta situación? Habacuc presenta un mensaje con las mismas preguntas. El profeta tiene un dialogo con Dios donde lo cuestionó por el pecado en Judá y Dios responde dejando al profeta más angustiado. “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que Él?” (1Co 10:21-22).

I. La angustia de Habacuc (Hab 1:2-4). “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.” Habacuc cuestiona a Dios preguntado ¿Por qué es Dios indiferente a la súplica? (Hab 1:1-2). La pregunta de Habacuc ¿hasta cuándo? describe su agonía al ver la aparente demora de Dios en responder a sus preocupaciones. ¿Hasta cuándo, oh Jehová clamaré, y no oirás? Habacuc tenía tiempo preguntado y Dios guardaba silencio. En la actualidad, muchos cristianos enfrentan el mismo problema. Se preguntan por qué Dios guarda silencio cuando ellos oran. Al igual que varios salmistas (David, Sal 13:1-4; 22:1, 11, 19-20; Asaf, Sal 74:1-2, 10-11; los hijos de Coré, Sal 88), Habacuc llegó delante de Dios para quejarse por sus problemas y los de su pueblo. ¿Por qué es Dios insensible al pecado y al sufrimiento? (Hab 1:3-4). Había mucho pecado y Dios se mostraba indiferente y no hacía nada. Habacuc culpó a Dios a través de una pregunta incisiva: ¿Por qué me haces ver iniquidad? Enseguida hizo otra aún más punzante ¿Por qué toleras que vea molestia (“el sufrimiento”)? La destrucción y violencia iban de la mano del pleito y la contienda. La tragedia más grande era el descuido en que el pueblo tenía la ley de Dios. Habacuc describió la consecuencia de esto: la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad. Dios nos llama a ser su pueblo para ser sal de la tierra y luz del mundo, y permite que veamos el pecado de la humanidad para que resplazdecamos en medios de las tinieblas (Mt 5:12-16; Fil 2:14-16; 1Pe 2:9). Dios manda que aun a nuestros enemigos debemos hacer cuatro cosas: Amarlos, bendecirlos, hacerle bien y orar por ellos. “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.” (Mt 5:44-45).

II. La revelación de Dios (Hab 1:5-11). “Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.” (Hab 1:5). Mirad entre las naciones, y ved, fue la respuesta de Dios para Habacuc y el pueblo.

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Descansando en Dios
1246 - Habacuc 1. Introducción a Habacuc. Hab 1:2

1246 – Hab 1:2 – Habacuc 1. Introducción a Habacuc.

¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?

Habacuc profetizó entre la caída de Nínive en el año 612 a.C. y el ascenso de Babilonia como el Imperio Babilónico. Para el año 605 a.C., Asiria y Egipto fueron derrotados por Babilonia en Carquemus. Los días de Judá estaban contados y el poder de Babilonia se expandía con rapidez. Además, con la muerte del rey Josías en el año 609 a.C., llegó el fin de una era de reforma religiosa en Judá. Aparentemente, el impío prevalecía dentro y fuera de Judá. Habacuc predicó contra la violencia, la anarquía y la injusticia que vio a su alrededor. El libro narra el diálogo del profeta con Dios al preguntarle: "¿Por qué Dios parece indiferente ante el mal? ¿Por qué pareciera como si la gente malvada queda sin castigo?" Si bien otros libros proféticos llevan la Palabra de Dios al hombre, este libro lleva las preguntas del hombre a Dios. El propósito del libro es demostrar que Dios tiene siempre el control del mundo a pesar del aparente triunfo del mal. Dios responde a Habacuc. Que Él mismo establecerá su Reino. Él demandará responsabilidad de todo pueblo y nación. El presente puede estar lleno de iniquidad y caos, pero el futuro pertenece al justo, al verdadero justo. Dios establecerá su Reino, dará descanso y salvación a sus hijos, y juzgará a sus adversarios. “Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.” (Hab 2:14). El libro de Habacuc contiene dos quejas, lamentos proféticos que cuestiona la justicia de Dios (Hab 1:2-4, 12-17). El Señor no contraataca a Habacuc, sino que responde revelando su juicio (Hab 1:5-11; 2:1-4). Revela cinco juicios que humillarán a los malvados con su correspondiente condenación (Hab 2:6-20). Esto pareciera decir: “No te preocupes, Habacuc, Dios es justo; Él juzgará”. El libro termina con una oración de alabanza y el reconocimiento del profeta a la soberanía de Dios sobre todos los acontecimientos. “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar.” (Hab 3:17-19).

Autor y Fecha. “La profecía que vio el profeta Habacuc. (Hab 1:1). El libro de Habacuc tiene el nombre de su autor que probablemente significa “quien abraza" o “el abrazado” (Hab 1:1; 3:1). Uno que abraza a su pueblo para consolarlo, o a uno que lucha con Dios o “abrazado por Dios” por problemas teológicos y éticos. Al final de la profecía, el significado del nombre Habacuc se vuelve apropiado conforme el profeta se abraza a Dios independientemente de su confusión por los planes de Él hacia su pueblo. Habacuc predice la invasión de Judá por el imperio babilónico y es contemporáneo de los profetas Jeremías, Ezequiel, Daniel y Sofonías. La referencia a la música (Hab 3:1, 19; 1Cr 25:1-8) puede indicar que fue un levita relacionado con los cantores del Templo. Fue reconocido como el profeta de Dios. Su nombre aparece dos veces en el libro (Hab 1:1; 3:1). El amargo lamento de Habacuc (Hab 1:2-4) refleja el tiempo poco después de la muerte del piadoso rey Josías (2Re 23:1-37), que fueron cambiados por su sucesor Joacim (Jer 22:13-19), uno de los últimos cuatro malos reyes de Judá. Habacuc, triste por la corrupción y la violencia, pregunta a Dios: “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad;

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Descansando en Dios
1245 - Nahum 2-3. La severidad de Dios. Nah 2:13

1245 – Nah 2:13 – Nahum 2-3.  La severidad de Dios.


Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos. Encenderé y reduciré a humo tus carros, y espada devorará tus leoncillos; y cortaré de la tierra tu robo, y nunca más se oirá la voz de tus mensajeros.


 


El pacto más antiguo que Jehová hizo con su pueblo fue con el patriarca Abraham. El Señor le dio varias promesas entre las cuales tenemos esta: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré” (Gn 12:3). Las naciones que han reprimido, hoyado a Israel han llegado a un fin vergonzoso. Una de esas naciones fue el imperio asirio que por más de un siglo había tenido a Israel bajo su dominio. El Dios Altísimo, quien es “tardo para la ira”, había mostrado mucha paciencia hacia su enemigo. Sin embargo, ya que es fiel a su persona y a sus promesas, era de esperarse que enviara la retribución que merecían. El corazón del juicio de Dios se encuentra en Nah 2:11 a Nah 3:7. Dios justifica su juicio por las razones depravadas de Nínive. Nínive sería atacada (Nah 2:1, 3-6), derrotada (Nah 2:7-8) y saqueada (Nah 2:9-13), pero la gloria de Judá sería restaurada (Nah 2:2). En Nah 3:1-19 continúa con el tono emotivo y vigoroso que comenzó a aumentar en Nah 2:3-13 pero el énfasis cambia del hecho del juicio a las razones del mismo. Se manifiesta la depravada condición espiritual de la ciudad que fue altiva y próspera, pero su destrucción sería definitiva. “Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos, y descubriré tus faldas en tu rostro, y mostraré a las naciones tu desnudez, y a los reinos tu vergüenza.” (Nah 3:5).


La severidad de Dios destruyendo a Nínive (Nah 2:3–3:19). Nahum presenta en cuatro partes la destrucción de Nínive. P1. La destrucción descrita (Nah 2:3–10). El profeta dice que el asolamiento de la ciudad sería en cuatro fases. F1. El asedio (Nah 2:3). “El escudo de sus valientes estará enrojecido, los varones de su ejército vestidos de grana; el carro como fuego de antorchas; el día que se prepare, temblarán las hayas. Dios uso la unión del ejército de los medos y los babilonios para destruir a Nínive. El sitio a la ciudad fue durante tres largos años. Cada soldado llevaba un escudo de piel teñido de rojo o de bronce bruñido que producía un reflejo encarnado. Sus uniformes también eran de color rojo vivo. Los carros de guerra circulaban constantemente. El reflejo del sol sobre el metal pulido hacía que parecieran antorchas. Con frecuencia las tropas se presentaban frente a la muralla blandiendo sus lanzas (“temblarán las hayas”) en señal de desafío. F2. La defensa (Nah 2:4-5). “Los carros se precipitarán a las plazas, con estruendo rodarán por las calles; su aspecto será como antorchas encendidas, correrán como relámpagos. Se acordará él de sus valientes; se atropellarán en su marcha; se apresurarán a su muro, y la defensa se preparará.” El rey asirio enviaría su ejército a defender la ciudad y Nahum describe con un alto nivel poético hebreo la confusión del ejército asirio. F3. La conquista (Nah 2:6-8). “Las puertas de los ríos se abrirán, y el palacio será destruido. Y la reina será cautiva; mandarán que suba, y sus criadas la llevarán gimiendo como palomas, golpeándose sus pechos. Fue Nínive de tiempo antiguo como estanque de aguas; pero ellos huyen. Dicen: ¡Deteneos, deteneos!; pero ninguno mira.” La derrota no vino por causa de los ataques del enemigo, sino porque el Señor mandó una inundación. El agua acumulada de varios días de lluvias intensas arrancó grandes secciones de la muralla y el palacio fue destruido; literalmente se disolvió o se diluyó. La palabra “reina” es un símbolo de la ciudad destruida por el agua. F4. El saqueo (Nah 2:9-10). “Saquead plata, saquead oro; no hay fin de las riquezas y suntuosidad de toda clase de efectos codiciables.” Los ninivitas estaban acostumbrados a saquear, pero nunca habían sido despojados de sus bienes.

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3 weeks ago
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1244 - Nahum 1-2. La fidelidad de Dios. Nah 1:15

1244 – Nah 1:15 – Nahum 1-2. La fidelidad de Dios.

He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca más volverá a pasar por ti el malvado; pereció del todo.

Hacía sólo cuarenta años, Jerusalén había experimentado la fidelidad de Dios cuando derrotó a Senaquerib en forma milagrosa (Is 37:36; 2Re 19:35). Nahum dijo al pueblo, “Ustedes van a ver otra manifestación de la fidelidad de Jehová, el Dios del pacto. Sus opresores serán destruidos y gozarán de la libertad.” Este pasaje de Nahum 1:9-2:2 enseña que Jehová iba a destruir a Nínive basado en su fidelidad a su pueblo. Cuando Dios promete algo, lo cumple al pie de la letra, “porque todas las promesas de Dios son en Él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.” (2Co 1:20). Dios es fiel a su: 1. Persona. 2. Pacto (promesas). 3. Pueblo. En Nahum 1:9–2:2 hallamos seis mensajes o predicciones. Tres de ellos se dirigen a Nínive y tres a Judá. Los seis mensajes de Dios se van alternando entre los dos pueblos: Nah 1:9-11 se dirige a Nínive mientras que Nah 1:12-13 son para Judá. Nah 1:14 se refiere a Nínive y Nah 1:15 a Judá. Nah 2:1 tiene que ver con Nínive y Nah 2:2 con Judá. Los mensajes al enemigo enseñan que sería destruido mientras los mensajes al pueblo de Dios comunican que este último sería liberado. “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.” (Jer 20:11). En estos seis mensajes encontramos dos atributos aparentemente contradictorios de Dios. Su severidad al enviar a Nínive los mensajes de destrucción, asolamiento y perdición. Su bondad se evidencia en los mensajes a Judá, los cuales se refieren a la liberación, celebración y restauración. En ambos casos, Jehová se muestra fiel a su persona, sus promesas y a su pueblo. El Señor tuvo que destruir Nínive porque es fiel. “Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad.” (Sal 33:4). “Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.” (Sal 36:5).

A. Primer mensaje a Nínive y a Judá (Nah 1:9-13). Primer mensaje a Nínive (Nah 1:9-11). “¿Qué pensáis contra Jehová? El hará consumación; no tomará venganza dos veces de sus enemigos. Aunque sean como espinos entretejidos, y estén empapados en su embriaguez, serán consumidos como hojarasca completamente seca.” (Nah 1:9-10). Nahum usa un símil para describir que la destrucción de Nínive sería total incluyendo su rey “el consejero perverso”. No se salvarían, aunque su ejército era numeroso, como espinas entretejidas, con falsas fuerzas, como ebrios, serían consumidos como la hojarasca. Primer mensaje a Judá (Nah 1:12-13). “Así ha dicho Jehová: Aunque reposo tengan, y sean tantos, aun así serán talados, y él pasará. Bastante te he afligido; no te afligiré ya más.” Para Judá se daría la liberación del opresor. Los asirios serían eliminados y el tiempo de disciplina acabaría. Aprendemos que Dios tiene control de todo porque es soberano. La aflicción de los asirios era permitida por Dios. El escritor a los hebreos advierte: “Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?” (He 12:9).

B. Segundo mensaje a Nínive y a Judá (Nah 1:14-15). “Mas acerca de ti mandará Jehová, que no quede ni memoria de tu nombre; de la casa de tu dios destruiré escultura y estatua de fundición; allí pondré tu sepulcro, porque fuiste vil.” En el segundo mensaje a Nínive, la promesa de su destrucción, pasa de lo general a lo específico. Dios promete tres cosas concretas a Nínive: P1. Su nombre se olvidaría. La ciudad sería totalmente olvidada.

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1243 - Nahum 1. El carácter de Dios. Nah 1:7

1243 – Nah 1:7 – Nahum 1. El carácter de Dios.

Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.

El profeta Nahúm comienza su enseñanza por medio de un salmo que compuso para describir como es Jehová, el carácter de Dios. Nahúm 1:2-8 forma una de las porciones más importantes de toda la Biblia sobre la doctrina acerca de Dios. Deben ser interpretados a la luz del contexto histórico de las relaciones que había entre Asiria y Judá a mediados del siglo séptimo antes de Cristo. Nahúm establece aquí las bases teológicas de su libro. Lo que contiene el resto de su escrito depende de la revelación de estos siete versículos. En ellos se revelan tres cualidades principales del Señor, que son: la ira justa, la protección fiel, y el poder inmenso. El enojo de Dios para con los asirios y todos sus enemigos es justo, de donde resulta su severidad. Dios es fiel a sus promesas y Él siempre cuida a los suyos cuando están sufriendo injustamente; en esto vemos su bondad para con Judá y todos los suyos. Dios con su inmenso poder es más que suficiente para condenar o cuidar según sea la situación. La verdad central es que Jehová destruirá a Nínive por ser Él quien es. Dios nos advierte: “Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que Él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido. Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.” (Dt 4:23-24).

A. Jehová es severo (Nah 1:2, 3a, 6, 8). “Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos.” (Nah 1:2). En Nah 1:2-3,6 están cinco atributos de Dios relacionados con su ira justa (severidad): Celoso, Vengador, Indignación (Ira), Paciente y Poderoso. La severidad de Dios, su ira justa, se describe como “celoso, vengador, lleno de indignación” significan la ira de Dios que es una figura literaria llamada “antropopatía” (del griego «ánthropos» — hombre + «páthos» = afecto o sentimiento) consiste en atribuir a Dios acciones, pasiones, sentimientos o cualidades humanas, para que entendamos el carácter de Dios. (Dt 1:37; 32:16; 1Re 11:9; Sal 2:12; 85:5; Ez 5:13; Zc 1:15). Dios es Celoso (Nah 1:2a). Dios es justo y celoso, es decir, protege a los que le pertenecen. La primera vez que aparece este adjetivo en la Biblia es en los diez mandamientos en Éxodo 20:5: “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso”. Dios es vengador (Nah 1:2a). Solo en Nah 1:2a y en 1Ts 4:6 encontramos esta palabra, es aplicada directamente al Señor. El concepto se repite cuatro veces: tres veces en Nah 1:2 y otra en Nah 1:9. En Dt 32:35,41 también se revela esta cualidad: “Mía es la venganza y la retribución”. Recuerde que la venganza de Dios es una antropopatía y no es personal sino judicial. Este atributo de Dios se manifiesta contra los opresores del pueblo de Dios. “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.” (Ro 12:19). Dios se llena de indignación (Ira) (Nah 1:2-3, 6). Su traducción literal es: “Poseedor del furor.” La ira es el atributo divino que más se resalta en el salmo de Nahum. Se menciona un total de siete veces bajo cuatro términos distintos: ira, (Nah 1:3a, 6a, 6c); enojo (Nah 1:2b, 6b); indignación (Nah 1:2a); ardor (Nah 1:6b). Recuerde que la ira de Dios es una antropopatia para describir el justo juicio de Dios contra Su santidad, no es personal sino judicial. Dios es paciente (Nah 1:3a). “Jehová es tardo para la ira.” Podemos preguntarnos ¿Cuándo será celoso, vengador, y furioso? ¿Por qué ha tardado tanto? Dios espera que todos procedan al arrepentimiento (2Pe 3:9). La paciencia y la tolerancia no son atributos eternos. La severidad de Dios consumirá a sus enemigos. “Mas con inundación impetuosa consumirá a sus adversarios,” (Nah 1:8).

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1242 - Nahum 1. Introducción a Nahum. Nah 1:2

1242 – Nah 1:2 – Nahum 1. Introducción a Nahum.

Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos.

Asiria era la nación más poderosa de la tierra. Soberbios por su autosuficiencia y poder militar, los asirios saquearon, oprimieron y masacraron a sus víctimas. Cien años antes, Jonás predicó en Nínive, la ciudad capital. El pueblo escuchó el mensaje de Dios y se volvió de sus pecados. Pero algunas generaciones más tarde, vuelve a reinar el mal y el profeta Nahúm pronuncia juicio sobre esta nación malvada. Nínive es llamada una “ciudad sanguinaria” (Nah 3:1), una ciudad de crueldad (Nah 3:19) y los asirios son juzgados por su arrogancia (Nah 1:11), por su idolatría (Nah 1:14), por sus asesinatos, mentiras, traiciones e injusticia social (Nah 3:1-19). Debido a sus pecados y para consuelo de Judá Nahúm predice que esta nación soberbia y poderosa será destruida finalmente. El fin llegó 50 años más tarde. En este juicio de Asiria y de su capital, Nínive, Dios está juzgando a un mundo pecador. Y el mensaje es claro: La desobediencia, la rebelión y la injusticia no prevalecerán, sino que serán castigadas severamente por un Dios justo y santo que gobierna sobre toda la tierra. Cuando leamos Nahúm, sintamos la ira de Dios cuando castiga el pecado e imparte justicia. Decidamos vivir bajo la guía de Dios y dentro de sus reglas, mandamientos y pautas para la vida. El libro de Nahún es de carácter profético y no litúrgico como algunos han tratado de demostrar. Aunque el libro forma una unidad literaria escrita por un solo autor, sí hace uso de varias formas literarias que incluyen: Una introducción que exalta los atributos de Dios (Nah 1:2–8), una serie de oráculos, juicios dirigidos a Nínive y a Judá (Nah 1:9-15), la vívida descripción profética de la caída de Nínive (Nah 2) y la denuncia de su culpabilidad (Nah 3). Las tres partes se entretejen por medio de preguntas retóricas (Nah 1:6; 3:7–8, 19). Usando metáforas y símiles, habla de Nínive como: Hojarasca seca (Nah 1:10). Un león (Nah 2:12). Ramera y hechicera (Nah 3:4). Se dice que los muros de la ciudad de Nínive son como: Higueras maduras (Nah 3:12). Sus guardias y oficiales como langostas (Nah 3:17). Nahúm describe brevemente la guerra que culminará con la conquista y destrucción de la ciudad de Nínive (Nah 2:8-10; 3:2-3, 14). “Mas acerca de ti mandará Jehová, que no quede ni memoria de tu nombre; de la casa de tu dios destruiré escultura y estatua de fundición; allí pondré tu sepulcro, porque fuiste vil.” (Nah 1:14).

Autor y fecha. “Profecía sobre Nínive. Libro de la visión de Nahum de Elcos.” Nada se sabe de Nahum, el autor de este libro, aparte de los tres capítulos de esta profecía. Está en duda hasta la ubicación de su lugar de nacimiento, Elcos (Nah 1:1). Nahum significa "consuelo" o "consolación" y es una forma corta de Nehemías ("consuelo de Jehová"). La caída de Nínive, que el libro predice, ocurre en el año 612 a.C., no mucho antes de la destrucción final del imperio asirio en el año 609 a.C. Esto significa que el Libro de Nahum se escribió antes del año 612 a.C., quizás bajo la reforma de Josías en el año 622 a.C. Nahúm no es mencionado en el NT, solo una posible referencia en Nah 1:15 y Ro 10:15 tomado de Is 52:7. “He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca más volverá a pasar por ti el malvado; pereció del todo.” (Nah 1:15).

Estructura y contenido. El libro de Nahum es, en muchas formas, una teología acerca de las implicaciones de vivir por la espada. Nínive era conocida internacionalmente por sus actos sanguinarios de represión, destrucción y desenfreno. Dios a través de Nahum sentencia juicio contra Nínive diciendo: “¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje! …

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1241 - Miqueas 6-7. La misericordia de Dios. Miq 7:18

1241 – Miq 7:18 – Miqueas 6-7.  La misericordia de Dios.


¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.


 


Miqueas finaliza el libro con un resumen de los cinco primeros capítulos y agrega una oración de parte del profeta de Dios a favor de la nación. Miqueas 6-7 se centran en las bendiciones que recibirá la nación por la bondad divina. Este tercer y último mensaje de Miqueas comienza como lo hizo el primero: En una corte de justicia. Jehová tiene pleito con su pueblo. Cada parte expone su caso. El Señor funge como fiscal y juez y es quien da el fallo y la sentencia final. “La voz de Jehová clama a la ciudad; es sabio temer a tu nombre. Prestad atención al castigo, y a quien lo establece.” (Miq 6:9).


I.   La acusación de Dios (Miq 6:1-5). “Oíd, montes, y fuertes cimientos de la tierra, el pleito de Jehová; porque Jehová tiene pleito con su pueblo, y altercará con Israel.” (Miq 6:2). Dios hace el llamado a los testigos (Miq 6:1-2). Luego retó a Israel a levantarse delante de los montes para que diera su versión del caso. Dios hace su acusación (Miq 6:3-5). Los confronta preguntando: “Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí.” Jehová presenta evidencia histórica de su favor para con la nación: Los redimió de la casa de servidumbre (Miq 6:4a). En el desierto, les dio líderes muy capaces: Moisés, Aarón y María (Miq 6:4b). Cuando Balac y Balaam quisieron maldecirlos, Jehová lo impidió (Miq 6:5a; Nm 22-24). Los estableció en la tierra prometida (Miq 6:5b).


II.  Respuesta de Miqueas a favor de la nación (Miq 6:6-8). “¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?” (Miq 6:6-7). Miqueas hace preguntas retoricas con hipérboles para confrontar al pueblo con su falsa adoración a Dios. Concluye que el culto divorciado de la práctica es abominación al Señor. Lo que a Dios le interesa es la justicia, la misericordia y la humildad. “Oh hombre, Él (Dios) te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” (Miq 6:8).


III. El castigo de Dios por causa del pecado (Miq 6:9-16). ¿Hay aún en casa del impío tesoros de impiedad, y medida escasa que es detestable? El Señor dijo que iba a castigar a la nación porque no había cumplido con los requerimientos divinos de Miq 6:8. Menciona ejemplos de los pecados de Israel (Miq 6:9-12). La lista no es exhaustiva, pero es suficiente para demostrar que la nación era culpable. Eran deshonestos en sus tratos comerciales utilizando medida falsa, engañaban a sus clientes. Igualmente, los vendedores utilizaban la balanza falsa y bolsa de pesas engañosas. “Sus ricos se colmaron de rapiña, y sus moradores hablaron mentira, y su lengua es engañosa en su boca.” (Miq 6:12). Luego menciona el castigo por el pecado (Miq 6:13-16). “Sembrarás, mas no segarás; pisarás aceitunas, mas no te ungirás con el aceite; y mosto, mas no beberás el vino.” (Miq 6:15). Se cumpliría el juicio advertido en Dt 28:30-31.


IV. Oración de Miqueas a Dios (Miq 7:1-20). “¡Ay de mí! porque estoy como cuando han recogido los frutos del verano, como cuando han rebuscado después de la vendimia, y no queda racimo para comer; mi alma deseó los primeros frutos. Faltó el misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los hombres; todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano.” (Miq 7:1-2). Miqueas finaliza su libro con una oración a Dios. Primero deploró su posición en medio de esa gente totalmente apartada de Dios. Se lamentó por los tiempos impíos en que vivía. Por el hambre espiritual y física de la nación apartada de Dios.

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1240 - Miqueas 4-5. El reinado universal de Cristo. Miq 5:2

1240 – Miq 5:2 – Miqueas 4-5. El reinado universal de Cristo.

Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

Miqueas luego de las profecías del juicio que vendría sobre Israel, Judá y los líderes de la nación nos lleva más al futuro, después de los siete años de la tribulación, al reino milenial. Presenta las características del reino milenial. (Miq 4:1-8). Identifica sucesos que van a preceder al reino milenial. (Miq 4:9-5:1). Finaliza el segundo mensaje en Miqueas 5:2-15 exponiendo quien será el gobernante del reino, su lugar de nacimiento y la obra que hará por la nación de Israel. En Isaías 2:2-4 está el pasaje paralelo a Miqueas 4:1-3. Los eruditos discuten quién citó a quién, pero lo importante es reconocer que ambos profetas incluyeron esta profecía en sus libros bajo la inspiración del Espíritu Santo. Miqueas en este segundo mensaje profetiza acontecimientos futuros que eran muy desconocidos como: La invasión de Jerusalén por Nabucodonosor en 586 a.C. es el contexto histórico de Miq 4:9-10b. Babilonia no era el opresor de Israel y Judá sino los asirios. El juez humillado de Israel por Babilonia, que sería el rey Sedequías. El nacimiento del gobernante del reino milenial en un pueblo desconocido. La victoria de Israel en la futura batalla de Armagedón.

I. Características del reino del Mesías (Miq 4:1-8). ”Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.” (Miq 4:1-2). El pasaje de Miqueas 4:1-3 es similar a Isaías 2:2-4. Isaías y Miqueas profetizaron desde sitios distantes. Evidencia que ambos fueron inspirados por el Espíritu Santo. En Miq 4:1–8, Miqueas mencionó once (11) características del reino. C1. El templo milenial será prominente en todo el mundo (Miq 4:1a). El monte Sion es donde se construirá el templo milenial con una extensión de 1.5 Kms cuadrados (Ez 40-43). Será establecido por cabecera de montes (Zc 8:3). C2. Jerusalén atraerá a los pueblos del mundo (Miq 4:1b). Muchos pueblos viajarán a Jerusalén (Miq 4:2; 7:12) y a su templo. (Zc 8:20-23; 14:16). C3. Jerusalén será el lugar de instrucción para todo el mundo (Miq 4:2a). La gente de muchas naciones irá a Jerusalén a aprender la Palabra de Dios y andar por su camino. C4. De Jerusalén emanará revelación (Miq 4:2b). Dios será el Rey y es natural que su palabra emane desde el lugar donde estará reinando (Miq 4:3). C5. Jesucristo será el juez en Jerusalén (Miq 4:3a). C6. La paz será universal (Miq 4:3b; Is 26:3). “Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.” (Is 32:17). C7. Israel habitará seguro y en paz (Miq 4:4). Sentarse debajo de la vid y la higuera representa seguridad y paz (1Re 4:25). C8. Israel obedecerá a Dios (Miq 4:5). C9. Israel será reunificado (Miq 4:6, 2:12-13). Será el tercer éxodo (Mt 24:31). C10. Israel se fortalecerá (Miq 4:7). C11. Jerusalén tendrá el dominio (Miq 4:8). Finalizan “los tiempos de los gentiles” (Lc 21:24; Ro 11:25-27).

II. Sucesos que precederán al reino del Mesías (Miq 4:9–5:1). “Ahora, ¿por qué gritas tanto? ¿No hay rey en ti? ¿Pereció tu consejero, que te ha tomado dolor como de mujer de parto? Duélete y gime, hija de Sion, como mujer que está de parto; porque ahora saldrás de la ciudad y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia; allí serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de tus enemigos.” (Miq 4:9-10). Miqueas menciona cuatro acontecimientos que ocurrirán antes del reinado milenial. A1. Israel será exiliado a Babilonia (Miq 4:9-10a).

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1239 - Miqueas 1-3. La justicia de Dios. Miq 2:1

1239 – Miq 2:1 – Miqueas 1-3. La justicia de Dios.

¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder!

Miqueas predijo la caída tanto del reino del norte de Israel como del sur de Judá. El primero de los tres mensajes de Miqueas es el más duro. Comienza su libro denunciando al pueblo y describiendo la destrucción que iban a sufrir. “Todo esto por la rebelión de Jacob, y por los pecados de la casa de Israel. ¿Cuál es la rebelión de Jacob? ¿No es Samaria? ¿Y cuáles son los lugares altos de Judá? ¿No es Jerusalén?” (Miq 1:4). Miqueas denuncia en resumen dos tipos de pecado: La falsa adoración a Dios (Miq 1:7, 3:5-7, 11; 5:12, 13) y la injusticia hacia los demás (Miq 2:1, 2, 8, 9; 3:2, 3, 9-11; 7:2-6). Estos pecados se infiltraron de forma flagrante en las ciudades capitales e infectaron la nación entera. La solución fue Cristo con su sacrificio redentor “mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Ro 5:20).

I. Juicio a Israel (Miq 1:1-7). “Oíd, pueblos todos; está atenta, tierra, y cuanto hay en ti; y Jehová el Señor, el Señor desde su santo templo, sea testigo contra vosotros. Porque he aquí, Jehová sale de su lugar, y descenderá y hollará las alturas de la tierra. Y se derretirán los montes debajo de él, y los valles se hendirán como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio.” (Miq 1:2-4). Miqueas presenta: La escena (Miq 1:2). Se asemeja a una corte en la que Jehová (el fiscal) acusa a su pueblo (Israel y Judá) ante el jurado (todos los pueblos). La descripción general (Miq 1:3-4). Se hace muy claro que el que aplica el castigo es Jehová mismo. Él desciende del cielo para castigar y no hay quien impida su juicio. La razón (Miq 1:5). El Señor es justo en aplicar el castigo porque Samaria (Israel) y Jerusalén (Judá) son culpables de rebelión y pecado. La destrucción de Samaria. “Haré, pues, de Samaria montones de ruinas, y tierra para plantar viñas; y derramaré sus piedras por el valle, y descubriré sus cimientos. Y todas sus estatuas serán despedazadas, y todos sus dones serán quemados en fuego, y asolaré todos sus ídolos; porque de dones de rameras los juntó, y a dones de rameras volverán.” (Miq 1:6–7). Omri fundó la capital del reino del norte Samaria alrededor de 857 a.C. (Miq 6:16). Desde su comienzo, bajo el gobierno de Jeroboam este reino se entregó a la idolatría (1Re 12:25–33). Su castigo fue en el 722 a.C. cuando el rey asirio Sargón II destruyó la ciudad y llevó gran parte de su población al exilio.

II. Juicio a Judá (Miq 1:8-12). “Por esto lamentaré y aullaré, y andaré despojado y desnudo; haré aullido como de chacales, y lamento como de avestruces. Porque su llaga es dolorosa, y llegó hasta Judá; llegó hasta la puerta de mi pueblo, hasta Jerusalén.” (Miq 1:8-9). La disciplina de Samaria fue tan severa que Miqueas no pudo más que lamentarla (Miq 1:8-9). Pero Judá no había aprendido de lo sucedido a Samaria. Participaba de los mismos pecados y su juicio sería insoportable como una llaga dolorosa. “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Ro 6:23).

III. Juicio por los pecados (Miq 2:1-13). “¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder! Codician las heredades, y las roban; y casas, y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad. Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí, yo pienso contra esta familia un mal del cual no sacaréis vuestros cuellos, ni andaréis erguidos; porque el tiempo será malo.” (Miq 2:1-3). Sus pecados eran la codicia materialista, el robo, y su insensibilidad al violar el derecho de sus hermanos. Finaliza el primer mensaje con la promesa del reino del Mesías, Jesucristo:

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1238 - Miqueas 1. Introducción a Miqueas. Miq 1:2

1238 – Miq 1:2 – Miqueas 1. Introducción a Miqueas.

Oíd, pueblos todos; está atenta, tierra, y cuanto hay en ti; y Jehová el Señor, el Señor desde su santo templo, sea testigo contra vosotros.

Miqueas es un nombre bastante común en Israel. Hay once personajes en el AT con este nombre. Significa “¿Quién como Jehová?” Para Miqueas Dios era incomparable. Resume su mensaje con ¿Qué Dios hay como tú? en Miq 7:18. Miqueas se identifica como oriundo de Moréset (Miq 1:1). Este lugar se encontraba en el territorio de Judá cerca de Gat, en la sefela, entre la costa y las montañas. Estaba a unos 35 a 40 kilómetros al suroeste Jerusalén y a 9 km al norte de Gat (tierras bajas de Judá, cercana a la región de Filistea). Miqueas al igual que Amós era originario de un pueblito (campesino) y se le ha llamado “el profeta del hombre común o el profeta defensor de los pobres” por la manera que denuncia a los que maltratan al pueblo. Por eso hará énfasis en: Oh hombre, Él (Dios) te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” (Miq 6:8). Miqueas menciona varios atributos de Dios en referencia a: La grandeza del nombre de Jehová (Miq 5:4; y 4:5; 6:9), el rostro de Jehová (Miq 3:4), su gloria (Miq 2:9), sus caminos (Miq 4:2), sus pensamientos (Miq 4:12), su poder (Miq 5:4), su justicia (Miq 6:5; 7:9), su ira y furor contra la corrupción moral (Miq 5:15; 7:9,18). Miqueas, a diferencia de los falsos profetas, está lleno del Espíritu Santo para confrontar el pecado y advertir el inminente juicio de Dios: “Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado.” (Miq 3:8). Ofrecerá esperanza a la nación con la primera y segunda venida del Mesías. Dará a conocer la misericordia de Dios, el único que puede perdonar, borrar y olvidar los pecados del ser humano: “El (Dios) volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.” (Miq 7:19).

Autor y fecha. “Palabra de Jehová que vino a Miqueas de Moreset en días de Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá; lo que vio sobre Samaria y Jerusalén.” (Miq 1:1). El primer versículo establece a Miqueas como el autor. Más allá de eso, poco se sabe de él. No se dice nada de sus padres, pero su nombre puede indicar un legado piadoso. Miqueas era como Amós, un residente del campo lejos de la política nacional y la religión, pero escogido por Dios (Miq 3:8) para entregar un mensaje de juicio a los príncipes y pueblo de Jerusalén. Miqueas coloca su profecía durante los reinados de Jotam (750-731 a.C.), Acaz (731-715 a.C.) y Ezequías (715-686 a.C.). Su condena a las injusticias sociales y corrupción religiosa renueva el tema de Amós (mitad del siglo octavo a.C.) y sus contemporáneos, Oseas en el Norte (755-710 a.C.) y en el Sur, Isaías (739-690 a.C.). El mensaje de Miqueas está ubicado con el periodo de la historia del rey Acaz (2Re 16:10-18) y su hijo Ezequías antes de sus amplias reformas espirituales (2Cr 29:1-36; 2Cr 31:1). Las referencias a la caída inminente de Samaria (Miq 1:6) claramente lo colocan antes del 722 a.C., aproximadamente en el 735-710 a.C. Miqueas confrontará la ceguera espiritual de la nación que los había llevado a ofrecer todo tipo de sacrificio, pero Dios quería un compromiso espiritual genuino de todo corazón el cual cambiaría su conducta con Dios y el prójimo: “Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” (Miq 6:8).

Estructura y contenido. El estilo literario y mensaje: Miqueas 1:1 está escrita en prosa, pero el resto es poesía. Miqueas condena las injusticias sociales y corrupción religiosa con tres mensajes (Miq 1:2–2:13; 3–5; 6–7), que comienzan con una exhortación a “oír o escuchar” lo que el Señor tenía que decir

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1237 - Jonás 4. El mensajero renegado. Jon 4:1-2

1237 – Jon 4:1-2 – Jonás 4. El mensajero renegado.

Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.

Los judíos de la época de Jonás no querían compartir el mensaje de Dios con las naciones gentiles, semejante a la actitud que se vio en los días de Pablo (1Ts 2:14-16). Habían olvidado su razón de ser como nación: servir de bendición al resto del mundo al proclamar el mensaje de Dios a las demás naciones (Gn 22:18). Jonás pensaba que Dios no podía salvar a una nación pagana tan perversa. Sin embargo, eso es exactamente lo que Dios hace con cualquiera que se le acerca con fe. El libro concluye con Jonás enojado, deprimido, acalorado y casi desmayado. Se quedó analizando las palabras de Dios acerca de su falta de compasión y la profunda misericordia divina. El Señor había probado con su lección al profeta que: (a) Él muestra su gracia hacia todas las naciones, tanto a los gentiles como a los israelitas; (b) es soberano; (c) castiga la rebelión; y (d) desea que su pueblo le obedezca, que se despoje de la hipocresía religiosa y que no limite su amor y gracia universal. Nabucodonosor al finalizar el juicio por su soberbia dice: “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y Él (Dios) hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (Dn 4:37).

1. El primer encuentro (Jon 4:2-8). “Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.” (Jon 4:1-2). El contraste entre Jon 3:10 y Jon 4:1 es total. Dios se arrepintió, pero Jonás se apesadumbró (amargó, entristeció). Jonás no solo se disgustó, sino que lo hizo “en extremo”. El enojo de Jonás era porque Dios perdonó a Nínive no destruyéndola. Jonás se queja contra Dios porque estaba persuadido de que sería misericordioso y trataría a los ninivitas con bondad. Esto es exactamente lo opuesto a lo que Jonás deseaba. Aprendemos que Dios es soberano y no va a ser manipulado por ciertas oraciones. La petición del profeta (Jon 4:3). Jonás estaba tan enfadado y deprimido que pidió una sola cosa a su Hacedor: “te ruego que me quites la vida”. Es la tercera vez recurrió a la muerte para solucionar su problema. Elías también se deprimió y oro diciendo: “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida” (1Re 19:4). La respuesta de Dios (Jon 4:4) ¿Haces tú bien en enojarte tanto?”. Dios lo hace reflexionar, pero Jonás no respondió. Dios tratará a Jonás igual que a Elías y a Nínive con compasion y misericordia. “Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.” (Sal 36:5).

2. Jonás y la calabacera (Jon 4:5-8). “Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad. Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera.” Cuando el profeta ya no resistió más, Dios hizo algo bastante raro: proveyó una sombra muy agradable creando una calabacera. La enseñanza para Jonás no había terminado. “Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó. Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida.” (Jon 4:7-8).

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1236 - Jonás 3. El mensajero recomisionado. Jon 3:9

1236 – Jon 3:9 – Jonás 3.  El mensajero recomisionado.


¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?


Al final de Jonás 2 el Señor manda al gran pez a arrojar, a liberar a Jonás en tierra. “Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.” (Jon 2:10). Se desconoce cuánto tiempo transcurrió entre los capítulos 2 y 3 del libro de Jonás. Es probable que desde Jope haya subido inmediatamente a Jerusalén para cumplir con las promesas hechas en Jon 2:9. De ahí regresó a Gat-hefer. Se estima que este recorrido le debe haber tomado un mínimo de cuatro días. No hay forma de saber cuánto tiempo pasó en su pueblo antes de que el Señor le hablara otra vez, pero se supone que el lapso fue corto, porque cada día que transcurría las almas perdidas pasaban a la eternidad. Creemos que Jehová no haya tardado mucho en recomisionar a su siervo. Todo lo sucedido desde en Jon 1:4 hasta el final Jonás 2 aconteció con el fin de rehabilitar al profeta preparándole para su segunda comisión. “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; el corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” (Sal 51:17).


A. La comisión renovada (Jon 3:1-2). “Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré.” Nuestro Dios es un Dios de segundas oportunidades. Jonás había huido de Dios, pero recibió una segunda oportunidad de participar en la obra de Dios. El mandato de Dios para Jonás es parecido a Jon 1:2 cambiando la palabra pregona por proclama. Parece que el Señor suaviza un poco la segunda encomienda. Jonás no sabía lo que iba a predicar hasta que llegara al sitio que se le indicaba.


B. La comisión obedecida (Jon 3:3-4). Jonás obedeció inmediatamente y se fue a Nínive “y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.” Jonás cumplió al pie de la letra, la comisión recibida, ahora era un siervo obediente.


C. Los resultados de la obediencia (Jon 3:5–10). El pueblo pagano de Nínive creyó el mensaje de Jonás y se arrepintió. Se obtuvieron cuatro resultados: R1. La fe de los ninivitas (Jon 3:5a). Escucharon e inmediatamente creyeron a Dios. R2. El arrepentimiento de los ninivitas (Jon 3:5b–8). “Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.” (Jon 3:5-6). Ambas acciones, el ayuno y el cilicio, eran símbolos de profundo arrepentimiento. R3.  La esperanza del rey (Jon 3:9). “Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.” El rey bajó de su trono, se quitó la vestimenta real, se vistió de cilicio y se sentó sobre ceniza.  Fue un cambio radical. El rey mando a proclamar ayuno a todos los habitantes de la ciudad incluyendo los animales y todos debían clamar a Dios y convertirse de su mal camino. R4. La misericordia de Dios (Jon 3:10). “La esperanza del rey no fue defraudada. “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió (antropopatía) del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo”. En su misericordia, el Señor no les dio lo que bien merecían: la destrucción. La ciudad se convirtió, y su castigo fue levantado. “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.” (Stg 2:13).


C. Principios para los obreros recomisionados. Conseguimos cinco principios. P1. Dios da una segunda oportunidad a su mensajero arrepentido. En cuanto a la salvación, no existe segunda oportunidad después de la muerte. Pero referente al servicio cristiano, Dios da una segunda oportunidad. Pedro negó tres veces al Señor (Lc 22:31-34, 54-63) luego recibió una segunda oportunidad (Jn 21:1-19). P2. Dios bendice la obediencia, aunque sea obligada.

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1235 - Jonás 2. El mensajero rescatado. Jon 2:9

1235 – Jon 2:9 – Jonás 2. El mensajero rescatado.

Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. la salvación es de Jehová.

Jonás el profeta rebelde fue atrapado por una tormenta, tragado por un gran pez, y echado sano y salvo en la playa. (Jon 1:17; 2:10). ¡Qué aliento para los que puedan estar orando por el cónyuge, hijos e hijas desobedientes! Hay tres estados que pueden incluirnos a todos. a) Los que son indiferentes acerca de la salvación. b) Los que están orando para ser salvos. c) Los que dan gracias a Dios porque son salvos. ¿Cuál es el tuyo? “Gracias a Dios por su don inefable” (2Co 9:15; Sal 40:1-5). Los judíos demandan señal. Jesús dijo: “Pero no le será dada señal, sino la señal del profeta Jonás”. (Mt 12:38-39). Solo quedaba una por dar: la señal de su resurrección. “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” (Mt 12:40).

I. Jonás es tragado por un gran pez (Jon 1:17). “Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.” Jonás es señal de Cristo: En su sepultura fue echado fuera de la embarcación. Jesús fue echado y crucificado fuera de la ciudad (He 13:11-14). Jonás fue sepultado en el corazón del mar; Cristo, en el corazón de la tierra (Ef 4:9-10). El propósito con que ambos fueron echados fue el mismo: para hacer paz. “Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará.” Cristo hizo la paz mediante la Sangre de su Cruz (Ef 2:14-16). El pecado estaba en Jonás; el pecado fue cargado sobre Jesús. En su resurrección (2Co 5:21; 1Pe 3:18; Is 53:5). “Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra”. (Jon 2:10). Salió de las profundidades con la misma individualidad con que había sido echado dentro. Igualmente, el mismo Jesús que había sido sepultado en la tumba fue el que resucitó de los muertos. Ninguno de los dos vio corrupción. “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (1Co 15:57).

II. Alabanza de Jonás (Jon 2:1–9). Resumen de la experiencia de Jonás. (Jon 2:1–2). “Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste.” Jonás registra el lugar (desde el vientre del pez) en donde pronunció su oración y luego de manera poética hace un recuento de la historia de su liberación. La oración de Jonás no fue un ruego para que Dios lo sacara de donde se encontraba; porque no contiene petición alguna. La oración es un salmo de acción de gracias al Altísimo por usar el gran pez para evitar que se ahogara. (Jon 2: 9). El profeta percibió que el gran pez fue el medio que Dios usó para salvarlo, así que lo alabó por sus insondables misericordias. Descripción de la experiencia de Jonás (Jon 2:3–7). En esta porción, el profeta registra el terror, desesperación que experimentó estando bajo el agua y su liberación por la gracia de Dios. Expresión de gratitud de Jonás. (Jon 2:8–9). Jonás ofreció sacrificios de alabanza al verdadero Dios por la salvación (Jon 1:16). También hizo votos de obedecer al Señor por su liberación, pues “la salvación sólo es de Jehová.” (Jon 2:9). Regreso de Jonás (2:10). Jonás alabó al Señor por librarlo de la muerte y de un sepulcro marino. (Jon 2:10). Después de la salvación de Jonás de su sepulcro acuático, Jehová mandó al pez a que depositara a su profeta en tierra firme sano y salvo. “Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.” (Sal 30:3).

III. Siete pasos en la experiencia de Jonás. La experiencia de Jonás en el interior del pez es comparable con todos los que hemos pasado de muerte a vida, traídos de la esclavitud del pecado a la libertad de los hijos de Dios. (Ef 2:1-7; Col 1:13-14; 1Pe 2:9).

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1234 - Jon 1. El mensajero rebelde y reprendido. Jon 1:1-2

1234 – Jon 1:1-2 – Jonás 1. El mensajero rebelde y reprendido.

Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.

La historia de Jonás enseña acerca del corazón de Dios y la misión del pueblo escogido. Dios desea mostrar su misericordia y extender su perdón a todos los pueblos de la tierra. El Señor ha encomendado este ministerio de reconciliación a la Iglesia (2Co 5:18-19). Así como Israel fue comisionado para revelar a Dios al mundo, la Iglesia lo ha sido para predicar el evangelio a todo el mundo (Mt 28:18-20). Cuando la Iglesia asume la actitud mostrada por Jonás e Israel, fracasa en el cumplimiento de su tarea. Pero cuando se levanta para predicar el evangelio a toda criatura, aquellos que escuchan la Palabra y aceptan a Cristo, experimentan el poder de la misericordia y el perdón de Dios que transforma sus vidas. “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” (2Co 5:18-19).

I. El mensajero rebelde (Jon 1:1-3). El Dios de Israel ordenó al profeta Jonás, que fuera a la gran ciudad de Nínive a pregonar, predicar un mensaje contra ella “Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.” La palabra “gran” y “grandemente” aparecen con frecuencia en el libro: “gran ciudad” Jon 1:2; 3:2; 4:11; “gran viento” Jon 1:4; “gran tempestad” Jon 1:12; “gran temor” Jon 1:16; “gran pez” Jon 1:17; “se apesadumbró en extremo” Jon 4:1; y “se alegró grandemente” Jon 4:6. El mensaje que debía predicar se revela en Jon 3:4. Jonás predicaba diciendo: “De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.” Nimrod construyó Nínive (Gn 10:11). Después de la época de Jonás, llegó a ser la capital del imperio asirio bajo el mando de Senaquerib (705–681 a.C.), el sucesor de Sargón II (722–705 a.C.) quien destruyó el reino del norte. La razón por la cual Dios envió a Jonás a predicar “contra” Nínive (a proclamar su destrucción bajo el juicio de Dios) es que había subido su maldad delante de Él, la gente no se apartaba y persistía en sus pecados. El rey de Asiria reconoció que la conducta de su pueblo era mala y que se caracterizaba por la “rapiña” (Jon 3:8). Además, era una ciudad “confiada” en sí misma (Sof 2:15) y sus moradores pensaban que eran invencibles. El profeta Nahúm describió algunos de sus crímenes (Nah 3:1, 4, 16). Nínive también era bien conocida por la idolatría y las atrocidades que cometía contra sus cautivos de guerra. Pero Jonás rechazó a Dios siendo el único profeta que pagó pasaje para intentar huir de la presencia de Dios. “Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.” (Jon 1:3). Jonás desconocía la omnipresencia de Dios. “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.” (Sal 139:7-8). Es fácil huir de la voluntad de Dios, cuando el corazón no simpatiza con Él ni con su obra. Es fácil rehusar oír la Palabra de Dios, cuando el corazón y la mente están ocupados en cosas mundanas. Algunos pagan pasaje para huir de Dios y dirigirse a sitios de impiedad. Pero “sabed que vuestro pecado os alcanzará.” (Nm 32:23).

II. El mensajero reprendido (Jon 1:4-16). “Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.” La estructura gramatical de Jonás 1:4-16 es un quiasmo cuyo centro es la confesión de Jonás (Jon 1:9).

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1233 - Jonás 1. Introducción a Jonás. Jon 1:1-2

1233 – Jon 1:1-2 – Jonás 1. Introducción a Jonás.

Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.

Jonás es enviado por Dios a profetizar contra los asirios en Nínive que era una ciudad poderosa y perversa. Los asirios fueron los que inventaron el sacrificio en la cruz y luego los romanos adoptan este sacrificio. Jonás predica a los asirios los cuales se arrepienten y Dios cancela el juicio. Años más tarde los asirios destruirian a las diez tribus del norte. El libro del profeta Jonás algunos lo describen como parábola, alegoría y sátira. La famosa historia del “gran pez” (que por error se cree que era una ballena) ha llevado a muchos a descartar el libro como solo la historia bíblica de un “gran pez”. Es un error (por la no aceptación del carácter milagroso de la historia) asumir que los sucesos y hechos del libro no son históricos en naturaleza. El libro de Jonás afirma la libertad, soberanía y poder de Dios. El Señor es soberano porque Él es el Creador de todas las cosas (Jon 1:9). Su poder se extiende sobre toda la creación (la tempestad, el pez, la enredadera, el gusano). Dios es soberano y no puede ser limitado por conceptos humanos erróneos. Jonás es uno de cuatro profetas del AT a cuyo ministerio se refirió el Señor Jesucristo (Mt 12:41; Lc 11:32). Los otros son Elías (Mt 17:11–12), Eliseo (Lc 4:27) e Isaías (Mt 15:7). Jesús usó la historia de Jonás como analogía de su muerte y resurrección (Mt 12:39-41). La analogía de Jesús depende de la aceptación de dos realidades históricas: (1) la experiencia histórica de Jonás en el vientre del gran pez, y (2) la experiencia histórica del arrepentimiento del pueblo de Nínive basado en la predicación de Jonás (Lc 11:29-32). Jesús empleó el arrepentimiento de los ninivitas, para reprender a los fariseos, ilustrando la dureza de su corazón y su falta de disposición a arrepentirse (Mt 12:38-41; Lc 11:29-32). Por lo tanto, cualquier perspectiva del libro de Jonás que no acepte lo que describen los eventos históricos está obligado a explicar las claras palabras de Jesús que dijo a los fariseos: “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar.” (Mt 12:39-41).

Autor y Fecha. “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.” El libro no tiene ninguna afirmación directa acerca de la persona que lo escribió. A lo largo del libro, repetidamente se hace referencia a Jonás en tercera persona, causando que algunos busquen otro autor. No obstante, no era una práctica extraña en el AT escribir en tercera persona (Éx 11:3; 1Sa 12:11). Además, la información autobiográfica revelada en sus páginas claramente apunta a Jonás como el autor. El nombre Jonás significa “paloma”. Se le describe como alguien enérgico, colérico, enojadizo, violento y de mentalidad estrecha. Jonás es de Galilea en donde Jesucristo va a instalar su base de evangelización. Jonás predica a Jeroboam II animándolo a hacer el bien. De acuerdo con 2Re 14:25, Jonás vino de Gat-hefer cerca de Nazaret. El contexto lo coloca durante el largo y próspero reinado de Jeroboam II (793-753 a.C.), haciéndolo un profeta a las diez tribus del norte poco antes de Amós durante la primera mitad del siglo octavo a.C., 760 a.C. Los fariseos estaban mal cuando dijeron "de Galilea nunca se ha levantado profeta" (Jn 7:52), porque Jonás era de Galilea.

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1232 - Abdias 1. La bondad y la severidad de Dios. Abd 1:3-4

1232 – Abd 1:3-4 – Abdías 1.  La severidad y la bondad de Dios.


La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra? Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová.


 


La enemistad entre edomitas e israelitas es uno de los ejemplos más antiguos de discordia en las relaciones humanas. El conflicto empezó con la lucha que hubo entre Esaú y Jacob en el vientre de su madre Rebeca (Gn 25:21–26). Años más tarde, cuando Esaú tuvo hambre, sin pensarlo dos veces cambió su primogenitura por un potaje rojo que preparó Jacob. Por esa razón, a Esaú también se le llamó Edom (Gn 25:30), que significa “rojo”. Asimismo, cuando Esaú nació, su piel era rojiza (Gn 25:25). Posteriormente, Esaú fue a morar a la tierra de Seir (Gn 36:8–9), la región de piedras rojizas que se encuentra al sureste del mar Muerto. Sus descendientes, los edomitas, desplazaron a los habitantes llamados horeos (Dt 2:12, 22). Es interesante que la palabra Seir sea muy parecida a la palabra “velludo”, que significa “Esaú”.  “Seir” y “monte Seir” son sinónimos de Edom (2Cr 20:10; 25:11; Ez 35:15). Edom negó el paso por su tierra a los israelitas cuando iban de camino a la tierra prometida (Nm 20:14–21). Pero Dios dijo a Israel que no odiara a Edom porque eran parientes (Dt 23:7). Sin embargo, ahí se inició la hostilidad y continuó por muchos siglos (Ez 35:5). Saúl (1Sa 14:47), David (2Sa 8:13-14), Joab (1Re 11-16), y Salomón (1Re 11:17-22) tuvieron problemas con los descendientes de Edom. Josafat de Judá y Joram de Israel se unieron con Edom para atacar a Moab (2Re 3). Durante el reinado de Josafat, Edom se unió a los amonitas y moabitas para atacar a Judá, pero derrotados (2Cr 20:1-2, 10-11, 22-26). Más adelante, Edom atacó a Judá durante el reinado de Acaz (2Cr 28:17). En 586 a.C., Edom animó a Babilonia a que destruyera Jerusalén (Sal 137:7). “Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás.” (Sal 2:9).


I.  Destrucción de Edom (Abd 1:1-9). “Jehová el Señor ha dicho así en cuanto a Edom: Hemos oído el pregón de Jehová, y mensajero ha sido enviado a las naciones. Levantaos, y levantémonos contra este pueblo en batalla.” (Abd 1:1). En cuanto a Edom, el pregón (o decreto) de Jehová, fue proclamado a través de un mensajero que fue enviado a las naciones para decirles que se unieran para humillar a Edom. “He aquí, pequeño te he hecho entre las naciones; estás abatido en gran manera. La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra? Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová.” (Abd 1:2-4). Edom se enorgullecía de sus grandes riquezas (obtenidas por el comercio, el pillaje y las minas de hierro y cobre que había en la región), así como de su posición geográfica casi invulnerable, una montaña rocosa de muralla llamada monte Seir, Petra. Pero Dios humillará y castigará la soberbia de Edom. No tendrá lugar donde esconderse de su juicio. Nada podría librarlo, ni su ventajosa posición geográfica, su poderío militar, o sabiduría. (Is 63:1-6).


II. Crímenes de Edom (Abd 1:10-14). “Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá vergüenza, y serás cortado para siempre.” (Abd 1:10). Injuria: Es un delito que consiste en hablar, obrar u opinar contra la dignidad de una persona. Es la murmuración, malicia, engaños, envidias, y todas las detracciones contra una persona. Pedro nos exhorta: “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada (la palabra de Dios), para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor.” (1Pe 2:1-3).

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1231 - Abdías 1. Introducción a Abdías. Abd 1:1

1231 – Abd 1:1 – Abdías 1. Introducción a Abdías.

Visión de Abdías. Jehová el Señor ha dicho así en cuanto a Edom: Hemos oído el pregón de Jehová, y mensajero ha sido enviado a las naciones. Levantaos, y levantémonos contra este pueblo en batalla.

Abdías, el libro más pequeño del A.T. Trata un único tema, “Visión de Abdías. Jehová, el Señor, ha dicho así en cuanto a Edom…” (Abd 1:1). Quizá fue redactado en Judá en el siglo V a.C. ¿Quién es Edom?: Esaú. Edomitas es otra manera de llamar a los herederos de Esaú. Son “hermanos”, de Israel (Jacob) pero se burlaron de la caída de Jerusalén, “No debiste alegrarte del día de tu hermano, del día de su desgracia”. (Abd 1:12). El nombre de Abdías significa: “siervo de Jehová” y no se sabe si fue el nombre propio del profeta o si lo usó como un título para mantenerse anónimo. No se sabe nada de la vida personal del profeta Abdías o su importancia en la sociedad judía. Es parte de los cuatro profetas que se desconoce su genealogía: Abdías, Habacuc, Hageo y Malaquías. Profetas contemporáneos: Elías (875-848 a.C.), Miqueas (865-853 a.C.) y Jehú (855-840 a.C.). El versículo clave con la sentencia sobre Edom: “Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza.” (Abd 1:15). Cuatro características especiales acerca de Abdías: Es el libro más corto del A.T. con solo 21 versículos. Es uno de los únicos tres profetas del A.T. que escribió principalmente para una nación extranjera. Los otros dos fueron Jonás y Nahum. El libro de Abdías se parece mucho a Jer 49:7-22. Abdías no se menciona en el NT. Aunque Pablo hace referencia a Jacob y Esaú y dice que todo el que invocare el nombre del Señor será salvo (Ro 9:10-13; 10:9-13; 15:7-12). “El que turba su casa heredará viento; y el necio será siervo del sabio de corazón.” (Pr 11:29).

Autor y fecha. En el A.T. se mencionan cuando menos 12 hombres que llevan el nombre de Abdías, incluyendo a un oficial del ejército de David (“Obadías”, forma alterna en 1Cr 12:9), un siervo de Acab (1Re 18:3), un levita de la época de Josías (2Cr 34:12), y un líder que regresó del exilio con Esdras (“Obadías”, Esd 8:9). Pero nada se sabe acerca del autor de este breve libro profético, excepto que su nombre significa “Siervo de Jehová”. Puesto que la Biblia no nos proporciona datos acerca de la vida o antecedentes del hombre que escribió el libro de Abdías, la fecha en que se escribió ha sido muy debatida. Existen tres sugerencias para la fecha: durante el reino de Joram (848–841 a.C.) hijo de Josafat, en el reinado de Acaz (731– 715 a.C.), y en 585 a.C., poco después de la destrucción de Jerusalén por los babilonios en 586 donde Edom se alegró de la desgracia de su hermano Jacob. Por lo cual, el juicio para Edom (Esaú) será: “La casa de Jacob será fuego, y la casa de José será llama, y la casa de Esaú estopa, y los quemarán y los consumirán; ni aun resto quedará de la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho.” (Abd 1:18).

Estructura y contenido. En el contexto histórico el origen de los sucesos narrados en Abdías se remonta a Génesis 25:19-34. En Génesis 32–33, vemos que a pesar de que Jacob y Esaú se reconciliaron, todavía el odio persistía entre sus hijos. La historia bíblica narra muchas guerras entre israelitas y edomitas (Nm 20:14-21; 1Sa 14:47; 2Sa 8:14; 1Re 11:14-22). El mensaje teológico contra Edom lo divide en tres partes. La humillación de Edom; van a pagar por su falta de hermandad, “Como tú hiciste se hará contigo” (Abd 1:15). Juicio, vendrá ese día terrible del Señor, “La casa de Jacob será fuego, la casa de José será llama y la casa de Esaú estopa…” (Abd 1:18). Pero también terminará con la restauración, “Y subirán salvadores al monte Sión para juzgar al monte de Esaú. ¡El reino será de Jehová!” (Abd 1:21). Todo un texto nacionalista que dialogará con el próximo profeta que veremos: Jonás.

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1 month ago
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Descansando en Dios
1230 - Amós 7-9. Visiones del juicio divino. Am 7:14-15

1230 – Am 7:14-15 – Amós 7-9. Visiones del juicio divino.

Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel.

Amós luego de describir el pecado de Israel pasa en Amós 7 a presentar los resultados del juicio inevitable. Por medio de una serie de cinco visiones (Am 7:1, 4, 7; 8:1; 9:1), describió la destrucción total de la tierra, sus edificios, y su gente. En toda esta sección del libro (Am 7:1–9:10), se destacan dos frases: “Jehová el Señor” (Am 7:1–2, 4 [dos veces], 5–6; 8:1, 3, 9, 11; 9:8) y “mi pueblo” (Am 7:8, 15; 8:2; 9:10). Debido a que Dios es el soberano y Señor sobre todas las naciones, Él tiene absoluta libertad de acción en su vasto universo. Y en especial, tiene libertad de aplicar su voluntad contra el pueblo que desechó su gracia cuando les dijo: “A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, os castigaré por todas vuestras maldades.” (Am 3:2).

I. Visión 1: La plaga de langostas (Am 7:1-3). “Así me ha mostrado Jehová el Señor: He aquí, él criaba langostas cuando comenzaba a crecer el heno tardío; y he aquí era el heno tardío después de las siegas del rey. Y aconteció que cuando acabó de comer la hierba de la tierra, yo dije: Señor Jehová, perdona ahora; ¿quién levantará a Jacob? porque es pequeño. Se arrepintió Jehová de esto: No será, dijo Jehová.” Amós sabiendo que la nación perecería si la visión se hacía realidad, el profeta rogó a Dios diciendo: Señor Jehová, perdona ahora a la gente sus pecados. Añadió: ¿quién levantará a Jacob? Dios conmovido por la oración del profeta, se arrepintió Jehová (antropopatia) y prometió: No será así. La nación no fue perdonada, pero ese castigo en particular fue retirado.

II. Visión 2: El fuego devorador (Am 7:4-6). “Jehová el Señor me mostró así: He aquí, Jehová el Señor llamaba para juzgar con fuego; y consumió un gran abismo, y consumió una parte de la tierra.” Otra vez impresionado por la visión, Amós rogó: Señor Jehová, cesa ahora. Por segunda vez, se arrepintió Jehová (antropopatia) de esto; tampoco castigaría a su nación por medio del fuego.

III. Visión 3: La prueba de la plomada (Am 7:7-17). “Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de albañil. Y el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más. Los lugares altos de Isaac serán destruidos, y los santuarios de Israel serán asolados, y me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam.” (Am 7:8-9). Por tercera vez, se mostró al profeta una visión del castigo y la sentencia fue inapelable. Encontramos en medio de esta visión el incidente entre Amós y el sacerdote Amasías (Am 7:10-17). Amasías se negó a reconocer que las profecías de Amós tenían su origen en la divinidad y lo consideró como un agitador político encontra de Jeroboam. “Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel.” (Am 7:14-15). Las tres negaciones de Am 7:14 donde dice: “no soy”, “ni soy”, “sino que soy” con su tres veces repetida asegura de que tenía la autoridad del Señor (Am 7:15-16). La sentencia para Amasías y su familia por menospreciar la Palabra de Dios fue: “Por tanto, así ha dicho Jehová: Tu mujer será ramera en medio de la ciudad, y tus hijos y tus hijas caerán a espada, y tu tierra será repartida por suertes; y tú morirás en tierra inmunda, e Israel será llevado cautivo lejos de su tierra.”

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Descansando en Dios
Devocional Cristiano Doctrinal