
Mateo no abre con “Había una vez”, sino con una genealogía: ancla a Jesús en la historia, no en el mito. Esa lista incluye reyes y fracasos, mujeres y extranjeros, para decirnos que Dios escribe su gracia en líneas humanas reales. Navidad no es una moraleja ni un impulso de autoayuda; es una noticia: Dios entró en nuestra historia para salvar. Si Cristo asumió esa familia, también puede asumir la tuya y hacer nueva tu vida.