
María no creyó a ciegas: se turbó, pensó, preguntó “¿cómo será esto?” y, tras escuchar, se rindió: “Hágase en mí según tu palabra”. Su respuesta muestra que la fe cristiana no cancela la razón; distingue entre la duda cerrada que busca excusas y la duda humilde que busca verdad. Este pasaje nos enseña a llevar preguntas a Dios con mente despierta y corazón dispuesto, para terminar en obediencia y alabanza.