Hoy celebramos a la Sagrada Familia, modelo y escuela de virtudes en el hogar. El lema que nos guiará es: La familia es casa de Cristo. El símbolo: el hogar iluminado por la cruz. Bajo la línea de acción mensual de enero: Una Iglesia Cristocéntrica, ponemos a Cristo en el centro de nuestras familias.”
Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca del Verbo de la vida… os lo anunciamos, para que nuestra alegría sea completa.
Hoy cerramos el Adviento recogiendo las huellas de la Palabra que nos acompañó, en esta segunda parte desde el 17 hasta el 24 de diciembre. Reconociendo que el Emmanuel está con nosotros: la esperanza florece y se convierte en certeza.
Hoy escuchamos al profeta Malaquías anunciar que el Señor enviará a su mensajero para preparar el camino. La cuarta vela morada junto a la rosa nos recuerda que Emmanuel está con nosotros: la esperanza florece porque Dios purifica y prepara a su pueblo para recibirlo.
Hoy, al cerrar la semana, contemplamos cómo el Señor ha hecho florecer la esperanza en nuestra vida. La vela rosa ha sido nuestro signo: luz suave, alegría humilde, espera fecunda. Bajo este lema, dejamos que la Palabra reúna los pasos dados: promesa, justicia, anuncio y presencia.
Hoy escuchamos cómo el ángel del Señor anuncia a la esposa de Manoj que dará a luz un hijo consagrado, Sansón, quien comenzará a salvar a Israel. La vela rosa encendida nos recuerda que la esperanza florece: Dios prepara la vida y la misión incluso en medio de la esterilidad y la dificultad.
Hoy escuchamos al profeta Jeremías anunciar que Dios suscitará un brote justo de la casa de David. Este brote gobernará con sabiduría y justicia, y traerá seguridad al pueblo. La vela rosa encendida nos recuerda que la esperanza florece en medio de la espera: el brote justo es signo de que Dios cumple su promesa.
Hoy escuchamos la bendición de Jacob a sus hijos. En medio de palabras que marcan el destino de cada tribu, Judá recibe una promesa única: el cetro y el bastón de mando no se apartarán de él. Esta profecía anuncia la llegada del Mesías, Rey de justicia y paz, que guía a su pueblo y reúne a las naciones. La vela rosa encendida nos recuerda que la esperanza florece en medio de la espera.
Hoy la Palabra nos presenta a Isaías con un mensaje de consuelo: Dios mismo viene como Pastor que reúne y cuida a su rebaño.
Hoy celebramos la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, signo de la gracia anticipada en María, la llena de gracia, elegida desde antes de la creación para ser madre del Salvador.
Hoy la Palabra nos presenta la profecía de Isaías en la que: Dios anuncia que lo árido se convertirá en vergel, los sordos escucharán las palabras del libro, los ciegos verán y los humildes se alegrarán en el Señor.
Hoy la Palabra nos presenta desde el profeta Isaías: una ciudad de fortaleza donde reina la paz porque el pueblo confía en el Señor; la justicia y la rectitud son sus muros y su baluarte.
Hoy la Palabra nos presenta a Isaías: del tronco de Jesé brotará un retoño que llevará el Espíritu del Señor; sobre él reposarán sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia y temor del Señor; su reinado traerá justicia y paz entre las criaturas.
Hoy la Palabra nos presenta a Isaías: el retoño del Señor como ornato y gloria, y su presencia como nube y fuego que cubren y guían; un baldaquín que hace habitable la intemperie para el resto santo.
A pesar, de que,, en nuestras vidas puedan surgir diferentes bestias que nos privan de la libertad y de la gracia; Jesucristo es El vencedor de todas ellas y nos trae su reino de libertad de gozo espiritual.
Hoy la Palabra nos presenta a Daniel y sus compañeros, jóvenes fieles que, en medio de un imperio extranjero, se mantienen firmes en la ley de Dios. Su fidelidad se convierte en fuente de sabiduría y testimonio.
Cristo nos trae un Reino universal y eterno, de verdad, justicia, amor y libertad
Hoy la Palabra de Dios nos sitúa ante la realidad del juicio de Dios y nos da herramienta para enfrentarlo
Hoy la Palabra nos recuerda que la autoridad es servicio y responsabilidad ante Dios. Los poderosos serán juzgados con mayor rigor, porque su misión es cuidar al pueblo con justicia.
Hoy la Palabra nos recuerda que Dios nos creó para la inmortalidad y que las almas de los justos están en sus manos, seguras y llenas de paz.