Una isla perdida. Un misterioso barquero. Un viajero fantasmal. Un lugar entre la realidad y la ficción. Una pintura que es toda una reflexión sobre la vida y la muerte.
Más allá de las interpretaciones exclusivamente autobiográficas y-bastante a menudo- maniqueas de la obra de Leonora Carrington; su pintura es la de una narradora nata, repleta de referencias y significados.
Cada una de sus obras encierra mil historias que, aquí, trataré de desvelar.
Venecia, una ciudad repleta de referentes para los sentidos y el disfrute. Canales, puentes, góndolas, reflejos, palacios, frescos, especias, objetos traídos de todos los lugares del mundo, ricas telas... Excesos y vivencias que salpicaban las escenas pictóricas incluso, cuando éstas eran de temática religiosa; hasta el punto de hacer intervenir a la Iglesia, quien trató de controlar los pinceles de un artista que, aupado por su fama, se negó a hacerlo.
La polémica, y la mesa, están servidas.
Junto con La extracción de la piedra de la locura del Bosco, la pintura sobre medicina más importante de la Historia del Arte. ¿La diseccionamos?
¿Qué tiene que ver el Cid con un león? ¿Por qué el nombre con el que todxs conocemos este cuadro, no aparece realmente en los documentos de donación? ¿Cómo llegó esta pieza al Prado? ¿Cómo pudo una de las artistas más afamadas y cotizadas, perderse entre los rincones de almacenes y el olvido de la Historia del arte? Todos los pormenores de una obra mítica y una artista única, a un clic y de la voz de María Ideas Flotantes.
En pleno Romanticismo, muchos fueron los artistas y amantes del arte que buscaron en la ficción, una vía de escape a una realidad que se les antojaba insoportable. El viaje hacia lo exótico, ya fuera desde la experiencia física o estética, se convirtió en una de sus opciones favoritas.
De cómo hubo artistas que miraron al cielo y , casi, lo tocaron
Pocos artistas han capturado el silencio y la soledad de las grandes ciudades, mejor que Edward Hopper. Este es un pequeño homenaje a uno de los más importantes cuadros del arte estadounidense.
Ante nosotrxs, sin siquiera mirarnos, una misteriosa dama posa para ser retratada. te contamos todos sus secretos.
En un mundo en el que las pocas mujeres a las que se permitía dedicarse a la pintura, debían trabajar con naturalezas muertas y bodegones, la atrevida Lavinia Fontana dió un golpe sobre la mesa y comenzó a hacer escenas mitológicas. Heredera legítima del taller paterno, eclipsó a la crítica de su tiempo, imponiendo su nombre sobre el de su propio esposo, también pintor. Hay nombres que destacan por su técnica, y hay quienes, además de su saber hacer, dejan una huella imborrable en la Historia del Arte por otros valores. Lavinia pertenece a ese grupo de artistas.
Como posando para una portada de revista, un misterioso caballero se presenta, armadura mediante, entre flores y animales. ¿Qué se esconderá detrás de tan curiosa escenografía?
A lo largo de la Historia, ha habido diferentes formatos con los que narrar a las generaciones futuras, acontecimientos importantes. Desde los relieves asirios a la Columna de Trajano, pasando por las pinturas murales egipcias y llegando hasta la novela gráfica. Pero pocas veces, estos registros se hicieron (o rara vez han llegado a nosotr@s) a través de un textil.
¿ Puede un reportero gráfico plasmar la historia con óleo y pincel? ¿Puede una pintura de historia hablar de un acontecimiento relativamente actual? ¿ Puede el cronista mezclar realidad y poesía? ¿Puede pintar un suceso sin haber estado allí? No tenemos máquinas del tiempo que nos permitan conocer las respuestas a estas preguntas, pero sí obras de arte...Adelante...
Hablar del Bosco, es hablar de misterio. Es abrir una puerta con decenas de cerraduras: bestiarios medievales, literatura, alquimia, refranero, filosofía hermética. Incluso una obra de marcada iconografía cristiana, nos adentra en una época y su pensamiento lleno de matices. Hoy os invito a recorrer uno de los más famosos trípticos de este pintor que sigue fascinando a miles de personas.
Voces, copas chocando, risas, ruido. Y su mirada. Luces, bullicio, sonidos de copas, trasiego; y su mirada.
Manet nos obliga a mirar desde el otro lado del espejo. El Impresionismo no siempre fue luz.
El haz de luz que entra por la ventana. El sonido de la leche llenando el cuenco. Olor a pan recién hecho.
Quedáis invitados a este desayuno cocinado por Vermeer.
1642. Cae la noche. La Compañía se prepara para velar por la seguridad del pueblo holandés. ¿ El retrato de grupo más famoso de la Historia del Arte? Puede. Rembrandt es Rembrandt
Decir Velázquez es pensar en las Meninas, en retratos de corte, en Las Hilanderas. Pero su producción artística va mucho más allá ,e incluso en sus piezas más pequeñas, podemos rastrear lo fascinante de su manera de pintar. Mercurio y Argos es un mito que va más allá de las riñas entre dioses y diosas, pero es aún mucho más bajo la mirada y la mano de esta bestia parda de las artes.
Pónganse elegantes, la ocasión lo merece. Un viaje en el tiempo a la corte de Ludovico Sforza. Una dama que se niega a devolvernos la mirada. Un artista como pocos ha habido. Un cuadro lleno de misterios.
Como un escultor que modela la materia, sacando las luces de las sombras y llevándonos por el cuadro. Crueldad, horror, quietud y belleza en una misma obra.