La adoración: Adorar implica siempre dos movimientos inseparables: reconocer quién es Dios y reconocer quién soy yo. Cuando dejamos de adorar a Dios, inevitablemente empezamos a adorar otras cosas: el dinero, el éxito, el poder, la imagen, la seguridad. El Catecismo de la Iglesia Católica lo expresa con claridad:
«La adoración es el primer acto de la virtud de la religión. Adorar a Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo lo que existe».
Show more...