
Hay realidades que preferimos no mirar. No porque no existan, sino porque mirarlas nos incomoda y nos saca de nuestra zona de control. La pobreza -en sus muchas formas- suele confrontarnos más de lo que estamos dispuestos a admitir.
Este episodio no invita a hacer más, sino a mirar mejor. Inspirado en una exhortación del Papa León XIV, propone una idea sencilla y exigente: la primera forma de ayuda no es la acción, sino la mirada. Porque solo cuando dejamos de pasar de largo, el otro vuelve a ser una persona.