
Abrir el corazón a los planes de bien de Dios es vivir con esperanza. Es caminar con confianza, sabiendo que lo que Él prepara siempre supera nuestras expectativas. Es aprender a soltar el miedo y abrazar la certeza de que su voluntad es buena, agradable y perfecta. Y en esa confianza, el alma se renueva, se fortalece y se llena de alegría para seguir adelante.
Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.