Influenciado desde temprana edad por prácticas ocultas y doctrinas antideístas, Alexander creció en un país donde estas corrientes eran aceptadas, pero donde los valores y principios cristianos no siempre tenían espacio. Su infancia y juventud estuvieron marcadas por constantes conflictos familiares y sociales. Aun así, en medio de ese entorno adverso, Dios sembró una semilla de esperanza. Desde niño tuvo un primer contacto con el evangelio a través de una familia cristiana, aunque ese acercamiento fue interrumpido cuando su propia madre le impidió continuar recibiendo esa enseñanza.Sin embargo, Dios nunca dejó de obrar. La oración perseverante de aquella familia fue clave para que, con el tiempo y ya en la adultez, Alexander se rindiera a Dios y experimentara una transformación real y profunda en su vida
La vida tiene un ciclo. Cada etapa es única, irrepetible y valiosa. Nacemos, crecemos, tomamos decisiones, enfrentamos desafíos… y un día, partimos. Pero entre el primer aliento y el último suspiro, hay una misión que descubrir y un propósito que cumplir. No estamos aquí por casualidad. Cada día es una oportunidad para avanzar con intención, porque no sabemos si habrá una segunda oportunidad. En este episodio, Wilfried nos comparte su recorrido a través de las diferentes etapas de su vida, hasta poder mirar hacia atrás y decir con convicción: “¡Misión cumplida!” Una conversación que te inspirará a vivir con propósito… y terminar bien.