
Después de la muerte de Carlo Magno la vida monástica fue una base de la educación y cultural en el imperio.
Eso permitió que los monasterior fueran un centro de aprendizaje y de disciplina. Con el tiempo la vida monástica fue un factor para que esa disciplina llegara al clero y se hagan reformas importantes referente a la disciplina sacerdotal y el ascetismo. Se fortaleción la estructura papal y permitió que los sacerdotes y monjes se caracterizaran por ser personas estudiosas y disciplinadas.