Aquí una parábola o símil tomado de las costumbres del Oriente para el manejo de las ovejas. Los hombres, como criaturas que dependen de su Creador, son llamados ovejas de su prado. La Iglesia de Dios en el mundo es como un redil de ovejas, expuesto a los engañadores y los perseguidores. El gran Pastor de las ovejas conoce a todas las suyas, las cuida por su providencia, las guía por su Espíritu y su palabra, y va delante de ellas. | Pr. Antonio Urrutia V.
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