¿Por qué debes ser persistente en la oración, a pesar de que no tengas respuesta? Hay cuatro razones. La oración persistente enfoca tu atención, aclara tu petición, prueba tu fe y prepara tu corazón para la respuesta.
Una de las pruebas más importantes que todos enfrentamos al tratar de lograr lo que Dios nos ha llamado a hacer, es nuestra respuesta a las distracciones culturales. ¿Te resulta familiar la pérdida de tu concentración por alguna de estas distracciones?
Hay muchas cosas que trabajan para impedirnos completar nuestra misión en la vida. Por años, he debatido si el peor enemigo es el aplazamiento o el desánimo. Si Satanás no consigue que aplacemos nuestra misión en la vida, entonces tratará de lograr que la abandonemos por completo.
No nos gusta admitir cuando estamos confundidos. ¡Especialmente a los hombres no les gusta admitir esto! No está en mi naturaleza decir, “¡Oigan, estoy perdido!” y detenerse para pedir indicaciones. Ese es el por qué, cuando se trata de conocer la voluntad de Dios, es necesario admitir que estamos confundidos y necesitamos dirección.
Aunque Dios podría transformarnos instantáneamente, ha elegido desarrollarnos lentamente. Jesús fue cuidadoso en el desarrollo de sus discípulos, así como Dios permitió que los israelitas tomaran la Tierra Prometida "poco a poco" para que no se sintieran abrumados (véase Deuteronomio 7:22). Él prefiere trabajar paso a paso en nuestras vidas.
los buenos hábitos tardan en desarrollarse. Recuerda que tu carácter es la suma total de tus hábitos. No puedes pretender tener integridad a menos que sea tu costumbre ser siempre honesto. ¡Un marido que es fiel a su esposa la mayor parte del tiempo no es fiel en absoluto! Tus hábitos definen tu carácter.
¿Cómo lo dejas ir y lo dejas a Dios? Primero, debes hacer que Jesús sea el administrador de tu vida. El problema es que generalmente queremos ser el administrador de nuestras propias vidas, por lo que discutimos y no estamos de acuerdo con Dios.
Tú y yo nunca podremos ser el tipo de persona que Dios quiere que seamos, si lo intentamos por nuestros propios medios. No estábamos destinados a ello. Todos necesitamos personas que nos enseñe, que compartan sus vidas con nosotros, que inviertan en nosotros, y nos animen a crecer.
Hace falta más que fuerza de voluntad para dejar de preocuparse. Ya sabes eso, porque ya lo has intentado. Has pensado: “no debería preocuparme por esto”, y sigues preocupándote al respecto. Va a tomar más que tu fuerza de voluntad para dejar de preocuparte.
Hace falta más que fuerza de voluntad para dejar de preocuparse. Ya sabes eso, porque ya lo has intentado. Has pensado: “no debería preocuparme por esto”, y sigues preocupándote al respecto. Va a tomar más que tu fuerza de voluntad para dejar de preocuparte.
Muchos de nosotros pensamos que estamos demasiado ocupados para escuchar las respuestas de Dios. Pero debemos tomarnos el tiempo para sintonizar y escuchar, porque Dios está hablando. Job 33:14 dice “Dios habla una y otra vez, aunque la gente no lo reconozca” (NTV).
Dios no está jugando contigo. Él quiere que entiendas Su voluntad, Su propósito y Su plan para tu vida.
Puedes decir: "Quiero que Dios me guíe, pero todavía estoy confundido. No sé qué hacer". A menudo el problema es que estamos buscando lo incorrecto. Necesitas saber lo que estás buscando antes de que puedas encontrarlo.
Entonces, ¿Cuál es la voluntad de Dios?
¿Alguna vez has sentido que alguien era un caso sin esperanza? ¿Que él o ella nunca iría a Cristo? Tal vez fue un pariente alcohólico, un padre adicto a las drogas o un vecino co-dependiente, alguien con un dolor, un hábito o una obstrucción que impidió que esa persona conociera a Dios.
Creo que los grupos pequeños son una parte vital para ayudar a las personas sin esperanza a encontrar sanidad. Una de las partes que más me gusta de estar en un grupo pequeño es que puedes orar por los casos "sin esperanza" de los demás. Podemos apoyarnos en la fe de los demás cuando comenzamos a dudar.
Puedes cambiar tus actitudes y habilidades. Puedes cambiar tu carácter y valores. Y puedes cambiar el modo de usar tu tiempo y lo que es importante para ti.
Jeremías no anduvo con rodeos. Le dijo a Dios exactamente cómo se sentía, y ¿sabes qué? Dios está de acuerdo con eso. Él quiere que descargues todas tus frustraciones en Él. Que no las descargues en tu cónyuge, tus hijos, tu jefe o algún blog en línea. Entrégale todo a Dios, porque Él lo puede manejar.
Cuando nuestros niños entienden que fueron creados por Dios para ser amados por Él, y deciden poner a Dios en el centro de sus vidas, van a ser capaces de permanecer fuertes frente a cualquier reto que se les presente.
Tal vez perdiste tu trabajo, o el mercado de valores te ha dejado en un terreno financiero inestable. Las cosas en tu vida iban tan bien, y luego, al minuto siguiente, es como si una tormenta hubiera golpeado tu vida, y ahora todos tus planes han sido destruidos. ¿Qué haces?
Hay una batalla dentro de ti entre tu vieja naturaleza pecaminosa y la nueva naturaleza que viene de Cristo. Si quieres ganar esta batalla, vas a tener que cambiar tu forma de pensar.
Dios también te habla a través de tus circunstancias y tu dolor. Dios nos está hablando todo el tiempo, pero debemos escuchar. Sintoniza a Dios y Él te guiará en el camino correcto.