
Durante años nos han repetido que la motivación es la clave de todo: para entrenar, para cambiar, para mejorar, para no rendirse. Pero hay un momento —silencioso y poco contado— en el que la motivación deja de ser el motor principal.
En este episodio reflexiono sobre ese punto de inflexión: el día en que dejas de buscar ganas, entusiasmo o fuego interno, y algo más estable empieza a sostener el proceso. Hablamos de por qué la motivación se agota por diseño, de la diferencia entre entusiasmo y compromiso, y de cómo depender del ánimo acaba volviendo frágiles incluso los proyectos bien planteados.
Un episodio largo, pausado y profundo sobre procesos que ya no necesitan convencerte cada mañana para seguir adelante. No para empezar algo nuevo, sino para sostener lo que importa cuando deja de emocionar.