Como esa ropa de fondo de armario que siempre sienta bien, pero también como esas prendas que ya no te representan o no te caben... así son las personas en tu vida.
Todos conocemos a artistas que no llegan a serlo, tal vez incluso tú eres uno de ellos. A veces nosotros mismos nos ponemos esos límites, otras vienen de las personas que más nos quieren.
Para avanzar hay que enfrentarse a momentos difíciles, pero además hay que rodearse de personas que te impulsen a ello y que no te frenen.
Tendemos a pensar que estar solo es una obligación, una opción inevitable, cuando a menudo es una decisión. No es hacer cosas en soledad, es hacerlas contigo mismo, es disfrutar de tu tiempo, de tus decisiones… ¿haces cosas contigo?
A veces hay que pedir ayuda, a veces no es sencillo. Pero sea como sea, ese camino puede sorprenderte. A mi me llevó a fotografiar familias y vivir de mis sueños.
El esfuerzo y el momento perfecto cogieron rumbo a ninguna parte, pero la vida consigue cruzar a quien menos te esperas, y el día en que se tropezaron, nació la suerte.
Pararte y mirar atrás, tomarte un café en un lugar diferente, decir que no... cualquier pequeña decisión puede ser el primer paso de tu efecto mariposa.
Siempre podemos esperar a que sea el momento adecuado, pero a veces no merece la pena. Hoy empiezo, te cuento de qué va esto, y veremos dónde nos lleva.