Envíanos tus comentarios Solamente en la presencia del Señor vamos siendo progresivamente sanados de las heridas que causaron experiencias relacionales mediadas por el control, la humillación, el abuso, el abandono, la agresión, etc. y además se desmantelan los falsos consuelos que vamos normalizando para esconder dichas heridas: Ira, silencio hostil, codependencia, sumisión temerosa, inseguridad, adicciones. Desde la permanencia dinámica en el amor de Cristo, recibimos nuevos hábitos que no ...
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