Te acaban de dar un diagnóstico terminal. Te quedan tres meses de vida. Por si eso no fuera suficiente, tres individuos armados irrumpen en tu casa. ¿Qué haces?
Era un tipo extraño, desubicado. Llamaba la atención por cómo vestía. Llamaba la atención por cómo hablaba. Y luego llamó la atención por..., por algo más. Es que no se puede invitar a cualquiera.
A veces no es fácil expresar una única última voluntad, pero este hombre lo tiene perfectamente claro. Y, la verdad, no es mucho pedir. Escucha su historia y averigua por qué.
La casa estaba abandonada muchos años. Casi todos habían olvidado quién la habitó en último lugar. Pero no todos.
La casa siempre está presente en las historias de miedo alrededor de una hoguera. Solo hay una persona que conoce toda la verdad.
Sobre la mansión Hartford pesan todo tipo de habladurías y rumores. Ninguno bueno, pero ninguno interesado. Ninguno desmentido, pero ninguno confirmado.
Solo hay una forma de dilucidar la cuestión: entrando en la mansión.
Roberto Garfio necesitaba dinero para droga y sabía dónde encontrarlo. Pero nunca imaginó lo que encontró además de dinero.
Su cuerpo está a punto de cambiar, de adoptar una forma muy distinta a la actual. Ella solo tiene que acostumbrarse.
Hace mucho tiempo que padre e hijo no se ven. Hoy se reunirán en casa de papá.
Nunca termina de recoger todo el hollín y todas las cenizas que se produjeron aquel nefasto día. Pero hoy..., hoy puede ser diferente.
Él siempre ha deseado un mundo más justo, más limpio de impurezas, más moral. Y, por fin, ha llegado el gran día.
Sigue a la protagonista hasta su encuentro con el niño pálido. En ese momento, todo cambiará para ella.