
En este episodio de PerteneSer, abrimos un espacio para hablar de una verdad que casi nunca nombramos: la culpa del migrante.
Esa culpa silenciosa que se esconde entre despedidas, sueños cumplidos y ausencias que duelen. La culpa de crecer lejos, de avanzar cuando otros se quedan, de vivir oportunidades que tus seres queridos quizá nunca tendrán. La culpa de no estar, de perderte abrazos, celebraciones, despedidas y momentos que jamás vuelven.
Migrar es cambiar la vida… pero también cargar mochilas emocionales que no siempre son nuestras: expectativas familiares, mandatos culturales, miedos heredados y narrativas que repetimos sin cuestionar.
En este episodio, te invito a explorar esa incomodidad sin juicio.
A mirarla de frente.
A preguntarte si esa culpa realmente te pertenece.
A transformarla en un motor y no en un freno.
Porque migrar no es solo un acto físico: es un viaje emocional profundo.
Uno donde aprendemos que pertenecer no siempre es un lugar, sino una construcción interna.
Este episodio es un abrazo para quienes viven lejos, para quienes se sienten divididos, para quienes cargan más de lo que les corresponde.
Es un recordatorio de que no estás solo, de que tus emociones importan, y de que tienes permiso para reescribir tu historia desde un lugar más compasivo.