
En una entrevista imperdible, Ángelo García Victoria —fotógrafo caleño y nueva promesa del cine independiente en Chile— revela cómo transformó el suspenso en un vehículo emocional que incomoda, sacude y obliga a mirar adentro. Su cortometraje rompe con todos los manuales del género: no busca explicar el mal, sino sentirlo. Un protagonista sin nombre, que mata no por odio sino por vacío, se convierte en el espejo brutal de una sociedad fracturada. Entre la retórica antimigrante, los fantasmas personales y la apuesta por un cine visceral, Ángelo emerge con una propuesta que podría irrumpir en festivales internacionales. Un creador que no quiere que entiendas al asesino… sino que te preguntes cuánto de él vive en todos nosotros.