
Hemos visto mundiales marcados por la política, el caos y la guerra. En Suecia 1958, el futbol se redimió.
Hoy analizaremos la sobria y eficiente inauguración sueca, cómo la FIFA aprendió de sus errores logísticos, y la ausencia silenciosa de un joven de 17 años en el primer día, un muchacho llamado Edson Arantes do Nascimento, o simplemente, Pelé, cuya presencia definiría el resto del torneo.