Si México 70 fue la fiesta del color y el arte ofensivo, Alemania Federal 1974 fue el retorno a lo racional, la estrategia y la disciplina.
En 1966, el futbol finalmente regresó a su cuna.
Inglaterra, la tierra que reglamentó el deporte, se disponía a albergar la Copa Mundial por primera y única vez.
Hay una frase que resume el espíritu de un Mundial: "Porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo".
Esa frase, atribuida al dirigente chileno Carlos Dittborn (fallecido poco antes del torneo), se convirtió en el lema no oficial de Chile 1962. Apenas dos años antes, el país había sido devastado por el Gran Terremoto de Valdivia (1960), el sismo más grande jamás registrado.
La organización del Mundial se convirtió en un acto de fe nacional y una promesa al mundo.
Hemos visto mundiales marcados por la política, el caos y la guerra. En Suecia 1958, el futbol se redimió.
Hoy analizaremos la sobria y eficiente inauguración sueca, cómo la FIFA aprendió de sus errores logísticos, y la ausencia silenciosa de un joven de 17 años en el primer día, un muchacho llamado Edson Arantes do Nascimento, o simplemente, Pelé, cuya presencia definiría el resto del torneo.
El 16 de junio de 1954, el Mundial se inauguró no solo con el debut de 16 selecciones, sino también con el debut de la televisión como un actor principal.
Por primera vez, millones de europeos pudieron ver el torneo en sus casas, cambiando para siempre la dimensión global del evento.
Han pasado 12 años desde el último silbatazo de un Mundial. La Segunda Guerra Mundial había silenciado el futbol internacional.
El 24 de junio de 1950, en Río de Janeiro, el deporte resucitó. Brasil 1950 fue un símbolo de la reconstrucción global, un intento de la FIFA de demostrar que la hermandad podía volver a prevalecer. Y el anfitrión no lo tomó a la ligera, Brasil prometió un torneo que trascendería lo imaginable.
Hemos llegado a 1938.
El ambiente en Europa era tan denso que casi se podía cortar con un cuchillo.
La Copa Mundial de Francia 1938 fue la última gran cita deportiva antes de que el continente se sumergiera en la oscuridad de la Segunda Guerra Mundial.
Este fue el primer Mundial celebrado en suelo europeo y, más importante aún, fue el primero utilizado explícitamente como una gigantesca herramienta de propaganda política.
El futbol pasó de ser un experimento a una manifestación de poder estatal. La inauguración no fue una fiesta folclórica, sino una muestra de la nueva Italia fascista.
Hemos analizado mundiales modernos, llenos de patrocinadores y tecnología. Hoy viajamos 96 años atrás, al punto cero del futbol, Uruguay 1930.
Aquel torneo no tuvo una ceremonia espectacular, ni drones, ni shows musicales. Fue un acto de fe, un experimento logístico y un triunfo de la voluntad sobre la distancia. La Copa del Mundo nació en medio de la Gran Depresión y una histórica negativa de participación de Europa.
Muchos dudaron. ¿Cómo podía el país que llama al futbol "soccer" y que carecía de una liga profesional seria, albergar el evento deportivo más grande del planeta?
La respuesta llegó el 17 de junio de 1994, en Chicago.
El Mundial del 94 no fue solo futbol, fue un mega-evento televisivo global al estilo Hollywood.
Si México 70 fue la fiesta del color, México 86 fue la épica de la voluntad.
El 31 de mayo de 1986, el Estadio Azteca se llenó nuevamente, pero esta vez, bajo una atmósfera de profunda resiliencia. Apenas ocho meses antes, la Ciudad de México había sido devastada por un terrible sismo. El hecho de que México no solo mantuviera el torneo, sino que lograra una inauguración impecable, se convirtió en una declaración de fuerza ante el mundo.
Hay una fecha que marcó el antes y el después de la Copa Mundial, el 31 de mayo de 1970.
Aquel domingo, el Estadio Azteca se vistió de fiesta para recibir al mundo. México 70 no fue solo el primer Mundial transmitido a color, fue la consolidación de Brasil como leyenda, la demostración de la hospitalidad mexicana y el inicio de la Copa Mundial como el gigantesco evento mediático que es hoy.
El corazón del Mundial 2026 latirá en tres ciudades mexicanas, pero la modernidad de la infraestructura recae fuertemente en dos joyas arquitectónicas del siglo XXI, el Estadio BBVA de Monterrey y el Estadio Akron de Guadalajara.
El 28 de marzo de 2026 no es un amistoso más. Es el día en que el Estadio Azteca, remodelado, modernizado y listo para hacer historia, será reinaugurado.
La prueba de fuego será contra una de las selecciones más potentes del planeta, Portugal.
El rival de México en el tercer partido, nuevamente en el Estadio Azteca, será el ganador de la Repesca Europea 4, un grupo que incluye a equipos como Dinamarca, Macedonia del Norte, República Checa o Irlanda.
El 18 de junio de 2026 en Guadalajara, México enfrentará a su Némesis asiática, Corea del Sur. Los Guerreros Taeguk no son un misterio, son una garantía de ritmo frenético, disciplina marcial y una resistencia física que desafía toda lógica.
El 11 de junio de 2026, el Estadio Azteca será el centro del universo. Y el rival de México en el partido inaugural no podría ser más poético, Sudáfrica.
La historia, amigos, se repite. En 2010, fue en Johannesburgo, ahora, es en el coloso de Santa Úrsula. Este duelo no es solo el inicio del Mundial, es la definición del Grupo A y un enfrentamiento con una carga histórica y emocional que solo ellos comparten.
El tiempo se ha detenido. Es miércoles, 3 de diciembre de 2025. Solo nos separan 48 horas de la verdad.
La capital de Estados Unidos, Washington D.C., es hoy el epicentro del universo futbolístico.
Aquí se prepara la ceremonia que definirá el camino de las 48 naciones que competirán en el Mundial de 2026.
Este sorteo, histórico por su formato expandido, es el acto final de la clasificación y el verdadero Punto de Origen para el torneo.
Estamos a finales de 1985. Solo 18 meses antes, el mundo se enteró de que México reemplazaría a Colombia como anfitrión de la Copa del Mundo.
Esto obligó a la FIFA y a México a organizar el sorteo final con una rapidez y una presión inéditas. El evento no podía fallar, tenía que demostrar que el país estaba listo para la titánica tarea.
Estamos en 1970. México es el anfitrión de la Copa del Mundo, y este no es un Mundial cualquiera.
Es el primero que se transmitirá a todo el planeta vía satélite y en color. Esto significaba que el sorteo, realizado meses antes, tenía que ser, por sí mismo, un espectáculo digno de la nueva era de la televisión global.