
Hay una frase que resume el espíritu de un Mundial: "Porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo".
Esa frase, atribuida al dirigente chileno Carlos Dittborn (fallecido poco antes del torneo), se convirtió en el lema no oficial de Chile 1962. Apenas dos años antes, el país había sido devastado por el Gran Terremoto de Valdivia (1960), el sismo más grande jamás registrado.
La organización del Mundial se convirtió en un acto de fe nacional y una promesa al mundo.