Feliz Año Nuevo!
Cambiemos el chip y preguntemos lo mejor que puede pasar.
Tantas cosas en la mente que nos quitan la paz cuando realmente no tendrían que hacerlo.
La vida tiene esa forma sutil de sorprendernos. Un día cualquiera, sin esperarlo, llega alguien o algo que cambia por completo tu manera de ver el mundo. Este episodio habla de esos momentos donde el corazón se reacomoda, donde el tiempo parece detenerse y todo cobra sentido, aunque sea solo por un instante.
Crecer no siempre se siente como un logro. A veces duele, a veces se siente pesado, y muchas veces nos hace querer volver a lo simple. Pero si lo piensas bien, qué privilegio es poder crecer, cambiar, sanar, y ser la persona que antes soñabas. Este episodio es una pausa para agradecer el proceso, incluso cuando cuesta.
A veces pensamos tanto que nos agotamos, nos llenamos de escenarios tristes o finales que nunca pasan. Pero, ¿y si pensar demasiado también puede ser algo bonito? Este episodio te invita a ver la otra cara: la de imaginar posibilidades buenas, caminos que salen bien y momentos que sí llegan. Porque sobrepensar no siempre tiene que doler… también puede sanar.
En este episodio hablamos de la fidelidad interior, esa que no se trata de perfección, sino de coherencia; de volver a ti una y otra vez, sin culpas ni reproches.Porque la verdadera lealtad no se promete, se vive… y empieza por ti.
A veces no nos damos cuenta de cuánto influye lo que nos rodea. Las personas con las que compartimos nuestros días, las conversaciones que tenemos, los ambientes que elegimos. Todo eso moldea lo que pensamos, lo que sentimos y lo que creemos posible.
Este episodio es una invitación a mirar tu entorno con conciencia, a reconocer qué te suma, qué te resta, y a cuidar de ti a través de las personas que eliges tener cerca.
Porque crecer, sanar y avanzar también tiene que ver con quién camina a tu lado.
✨ Todo empieza por quien te rodeas.
El verdadero amor no se trata de repetir lo mismo cada día, sino de redescubrir lo que el otro se ha convertido. Tu pareja no es la misma persona que conociste… y eso, lejos de ser malo, es justo lo que mantiene vivo el amor.
Con tanto movimiento nos olvidamos de ser felices, de regalarnos felicidad y ese permiso solo tú puedes dártelo.
Lo que hace tiempo soñabas hoy lo tienes y muchas veces no lo valoras.
¿Estás dispuesto a pagar el precio de callar?
Esa sensación de culpa que da el “no haber hecho nada hoy” puede transformarse.
En este episodio hablaremos sobre lo que realmente significa soltar.
No busques que alguien te complete, porque ya eres completo. Cuando te descubres como el amor de tu vida, entonces, y solo entonces, podrás reconocer a esa persona que llega a complementarte con un amor puro.
Lo que he aprendido a mis 26.
Cuando tiene que ser, la vida se encarga de que así sea. Y cuando no, también encuentra la forma de protegerte. Este episodio es una invitación a confiar en el ritmo de lo que no entiendes aún, a dejar de forzar lo que ya se está yendo, y a encontrar paz incluso en la incertidumbre. No todo lo que quieres es lo que necesitas. Y no todo lo que no pasa es pérdida. A veces, es redirección.
No todas las personas que te rodean merecen estar cerca. Algunas te hacen sentir pequeñ@, te hacen cuestionarte, te hacen dudar de tu valor. Otras, en cambio, te enseñan cuánto vales solo con su presencia.
Para algunos, el lujo es un auto costoso o un reloj de diseñador. Para otros, es despertarse sin alarma, comer en paz o tener tiempo para lo que aman. En este episodio hablamos de cómo el verdadero lujo no siempre es material: a veces es emocional, a veces es mental, y muchas veces está en lo que das por sentado. Porque el lujo no es lo que cuesta más, sino lo que más valor tiene para ti.
A veces, los límites más difíciles de poner son con quienes más queremos. ¿Cómo decir “no” sin culpa? ¿Cómo cuidar tu paz sin sentir que estás fallando como hija, hijo o hermano? En este episodio reflexionamos sobre lo necesario —y sano— que es marcar límites incluso con la familia. Porque amar también es aprender a protegerse, y quererse implica dejar de ceder siempre por miedo al conflicto.