David Golden: Jesús nos enseña que el mandamiento más importante es amar a Dios y amar a las personas (Mt. 22:34–40). El amor verdadero se demuestra con misericordia, como el Buen Samaritano, al acercarnos, dar de nuestro tiempo, recursos y permitir que el Espíritu Santo traiga sanidad y restauración (Lc. 10:25–37). Amar al prójimo es no juzgar, sino ver a cada persona como alguien digno de la gracia de Dios, recordando que lo que Él ha limpiado, no debemos llamarlo común (Hch. 10:15).
David Golden: Dios no está impresionado por nuestros dones, ministerios o logros espirituales, sino por el fruto que producimos. Jesús enseña que profetizar, hacer milagros o echar fuera demonios no garantiza una relación verdadera con Él; lo que Dios busca es el fruto del amor, un carácter transformado por el Espíritu. Los dones son irrevocables y pueden operar aun cuando el fruto es deficiente, lo que nos advierte del peligro de engañarnos a nosotros mismos.
Este mensaje llama a un arrepentimiento genuino que produce fruto duradero. El pecado destruye el fruto, pero la disciplina y la bondad de Dios nos llevan a la restauración. Como el árbol que no daba fruto, Dios trabaja en nosotros —quitando estorbos y tratando con lo desagradable— para que produzcamos amor, el perfume que le agrada. Conocer a Cristo y ser conocidos por Él se evidencia no en lo que hacemos, sino en el fruto que damos.
David Golden: En este mensaje, Jesús nos enseña que la oración es más que palabras; es una relación viva con el Padre. A través del evangelio de Lucas, aprendemos cuatro cosas esenciales que debemos pedir en la oración: el Espíritu Santo, ser hallados dignos delante de Dios, que nuestra fe no falle y que no entremos en tentación. Además, descubrimos que una vida de oración efectiva incluye insistencia, perseverancia e intensidad, confiando en que Dios escucha y responde conforme a Su voluntad.
David Golden: En este mensaje exploramos cómo desarrollar una fe inquebrantable según las cartas de Pedro. Dios nos llama a vivir en humildad, a entregar nuestras ansiedades a Él y a mantenernos firmes frente a la adversidad. También descubrimos que, por medio de Su poder y Sus promesas, podemos crecer espiritualmente añadiendo a nuestra fe virtud, conocimiento, dominio propio, perseverancia, piedad, afecto fraternal y amor. Cuando estas cualidades abundan en nosotros, nuestra vida da fruto y caminamos con seguridad hacia el propósito eterno que Dios tiene para nosotros.
David Golden: A veces la vida nos sacude con pruebas, pérdidas o decepciones, pero en Cristo no estamos destruidos. Jesús intercede por nosotros para que nuestra fe no falte y podamos levantarnos con esperanza. Este mensaje nos recuerda que, aunque todo se mueva, Dios sigue firme en nosotros.”
David Golden: Jesús dijo que podemos honrarlo con los labios, pero estar lejos de Él por dentro. Dios no busca palabras bonitas, sino corazones sinceros.Un corazón contaminado se endurece y deja de oír a Dios. Pero Dios no nos deja así. Él prometió: “Quitaré el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”. Es decir, un corazón sensible, obediente y lleno de Su Espíritu. Por eso, la invitación no es solo creer en Dios, sino acercarnos a Él de verdad: con un corazón limpio, sin máscaras, permitiendo que su Palabra eche raíces, arranque espinos y produzca fruto real.
David Golden: Los malos pensamientos y acciones nacen del corazón humano, por eso necesitamos permitir que Dios lo limpie. Aunque vivimos en un mundo lleno de contaminación para nuestra mente —lo que vemos, oímos y hablamos— Jesús nos llama a renovar nuestra manera de pensar y llevar todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo. La verdadera paz llega cuando llenamos nuestra mente con lo que es verdadero, puro y agradable a Dios.
David Golden: Las palabras que hablamos revelan lo que hay en nuestro corazón, pero también tienen el poder de formar lo que pensamos y creemos. La Biblia enseña que la lengua puede producir vida o muerte, por eso debemos aprender a hablar en acuerdo con Dios. Confesar Su Palabra fortalece la fe, renueva la mente y transforma nuestras actitudes y relaciones. Cuando llenamos nuestro corazón con la Palabra, nuestras palabras se vuelven fuente de vida, paz y bendición para nosotros y para los demás.
David Golden: El corazón es la fuente de la vida espiritual. Cuando se llena de soberbia, necedad o incredulidad, se contamina y se aleja de Dios; pero cuando se guarda con cuidado y se enfoca en Cristo, se mantiene puro. La Biblia enseña que lo que vemos, escuchamos y deseamos puede abrir puertas a la contaminación, por eso debemos alimentarnos de la Palabra y pedir a Dios un corazón limpio. Solo así podremos ver a Dios y vivir en verdadera comunión con Él.
David Golden: El evangelio del reino anuncia que Jesús, el Rey de reyes, murió y resucitó para salvarnos y hacernos hijos de Dios. La Gran Comisión es para todos los creyentes: predicar el evangelio en todo lugar, como Felipe en Hechos. El plan de salvación está en Romanos y Juan: reconocer el pecado, creer en Cristo y recibir la vida eterna. De forma práctica, cada día podemos orar por alguien, abrir el corazón, dar la respuesta que es Jesús y orar con la persona en el momento.
David Golden: La esperanza bíblica es una confianza gozosa en las promesas de Dios, fortalecida en las pruebas y sostenida por la oración. Al permanecer firmes en fe, podemos ser gozosos en la esperanza, pacientes en la tribulación y constantes en la oración.
David Golden: La gracia nos llama a andar dignamente y nos perfecciona para ministrar mientras crecemos a la medida de Cristo. Así como Pablo recibió gracia para anunciar el misterio y las riquezas de Cristo, también nosotros necesitamos Su fortaleza y amor para cumplir nuestro llamado. Cuando vivimos en esa plenitud, Dios hace mucho más de lo que imaginamos y recibe toda la gloria.
David Golden: La gracia no solo nos salva, también nos capacita y nos envía.Nos enseña cómo vivir, nos da fuerza para servir, y nos impulsa a cumplir el propósito de Dios en nuestra generación. Como dijo Pablo: “Por la gracia de Dios soy lo que soy”. No trabajamos solos — es Su gracia en acción. La gracia no es pasiva. Es poder para vivir con propósito. ¿La estás usando… o la estás recibiendo en vano?
David Golden: La gracia de Dios no solo nos salva, sino que nos reconcilia con Él, nos da paz, nos sostiene en la debilidad y nos guarda del pecado y la amargura. Jesús es la fuente de esa gracia, y por medio de Él podemos acercarnos con confianza al trono de Dios. No la recibamos en vano; aprovechemos su poder transformador.
En esta mensaje, reflexionamos sobre la importancia de dejar una herencia más valiosa que lo material: una herencia de fe genuina. Usando el ejemplo de Pablo, Timoteo, Loida y Eunice, hablamos de cómo transmitir nuestra fe a la siguiente generación a través del ejemplo, la enseñanza constante y el amor espiritual. La verdadera herencia que impacta eternamente es la vida vivida con integridad y devoción a Dios.
David Golden: En este mensaje final de la serie Una Cosa, hablamos de la importancia de olvidar el pasado — tanto lo que creemos que nos califica, como lo que sentimos que nos descalifica — para avanzar hacia lo más importante: conocer a Cristo.
Él es la meta. Él es el premio.
David Golden: En este mensaje reflexionamos en Lucas 10:38–42, donde Jesús visita la casa de Marta y María. Marta estaba preocupada, afanada y turbada por muchas cosas, mientras que María decidió hacer una sola cosa necesaria: sentarse a los pies de Jesús y escuchar su voz. La preocupación, el afán y la confusión interior se vencen cuando dejamos de correr detrás de lo urgente y escogemos lo eterno. Todo cambia cuando tomamos la decisión de sentarnos a los pies de Cristo. ¿Qué estás eligiendo tú? ¿Lo urgente o lo eterno?
David Golden: En este mensaje reflexionamos sobre el encuentro de Jesús con el joven rico en Marcos 10:21–22. Aunque este hombre parecía tenerlo todo, Jesús le reveló que le faltaba una cosa: soltar aquello que amaba más que a Dios. A través de este mensaje, exploramos cómo la verdadera adoración no se trata solo de cantar, sino de estar dispuestos a rendir lo que más valoramos. ¿Qué es eso que Dios te está pidiendo hoy? ¿Cuál es esa “una cosa” que está ocupando el lugar que solo le pertenece a
David Golden: En este mensaje, exploramos lo que significa tener un corazón que verdaderamente busca a Dios. A través de la vida de David, vemos que buscar a Dios no se trata de una vida sin errores, sino de pasión, perseverancia y humildad. Contrastamos el corazón de David con el de Saúl y Salomón para mostrar cómo la inseguridad, el orgullo o los deseos divididos pueden alejarnos de la presencia de Dios. Una cosa buscas: la intimidad con Dios.
David Golden: En este mensaje reflexionamos sobre cómo el crecimiento espiritual viene a través de la perseverancia. Basado en Hechos 2:42–47 y Romanos 5:1–5, aprendemos que Dios forma nuestro carácter en medio de las pruebas, y que cuando estamos arraigados en su amor, podemos soportar cualquier dificultad. Perseverar no es solo resistir, sino seguir confiando y obedeciendo, sabiendo que nada puede separarnos del amor de Dios.