En este episodio del devocional Un día a la vez, titulado Dos simientes, dos formas de adoración, nos adentramos en Génesis 4. Tras la caída, la humanidad se multiplica y surgen dos hermanos, Caín y Abel, representando dos caminos opuestos. Sus ofrendas a Dios revelan la división fundamental: Abel se acerca por fe con un sacrificio de sangre, según el camino establecido por Dios, mientras Caín lo hace según su propio criterio y esfuerzo. Esta diferencia desencadena la tragedia del primer asesinato, y la línea de Caín parece prosperar en maldad, haciendo pensar que la simiente del mal gana. Sin embargo, el versículo base, Génesis 4:25, trae redención y esperanza. Con el nacimiento de Set, Dios levanta otra simiente, demostrando que su promesa permanece. La línea piadosa no se extingue, y los hombres comienzan a invocar el nombre del Señor. Este episodio es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.
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