No toda obediencia será visible, ni toda fidelidad será reconocida. Muchas de las decisiones más formativas ocurren lejos del aplauso y del escenario. Por eso, la obediencia discreta revela un corazón que responde a Dios por amor y no por aprobación. Allí se construye el carácter que sostiene la fe en temporadas difíciles.
Obedecer en lo pequeño, cuando nadie observa, guarda el alma de la apariencia. El Señor Jesús habló del valor de lo secreto porque sabía que allí se define la integridad. De modo que, guardar una palabra, cumplir una promesa olvidada o elegir lo correcto sin testigos forma una obediencia sólida y sincera, capaz de resistir la prueba del tiempo.
Hoy, elige una obediencia sencilla y concreta. No busques reconocimiento ni resultados inmediatos. Dios ve lo que otros no ven y por eso usa lo discreto para preparar lo que vendrá. La obediencia fiel no siempre produce aplausos, pero siempre produce fruto que permanece. Así que, sé fiel en lo oculto. Dios obra con paciencia y verdad. La Biblia dice en Mateo 6:4: “Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. (RV1960).
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No toda obediencia será visible, ni toda fidelidad será reconocida. Muchas de las decisiones más formativas ocurren lejos del aplauso y del escenario. Por eso, la obediencia discreta revela un corazón que responde a Dios por amor y no por aprobación. Allí se construye el carácter que sostiene la fe en temporadas difíciles.
Obedecer en lo pequeño, cuando nadie observa, guarda el alma de la apariencia. El Señor Jesús habló del valor de lo secreto porque sabía que allí se define la integridad. De modo que, guardar una palabra, cumplir una promesa olvidada o elegir lo correcto sin testigos forma una obediencia sólida y sincera, capaz de resistir la prueba del tiempo.
Hoy, elige una obediencia sencilla y concreta. No busques reconocimiento ni resultados inmediatos. Dios ve lo que otros no ven y por eso usa lo discreto para preparar lo que vendrá. La obediencia fiel no siempre produce aplausos, pero siempre produce fruto que permanece. Así que, sé fiel en lo oculto. Dios obra con paciencia y verdad. La Biblia dice en Mateo 6:4: “Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. (RV1960).
La Nochebuena nos recuerda que Dios no se quedó lejos. Mientras la tierra estaba oscura, el cielo descendió. Dios no envió una idea ni una explicación, sino a Su Hijo. Eligió nacer de noche, porque es allí donde más necesitamos luz. En esta víspera sagrada, permite que el pesebre predique más fuerte que tus temores. Si el cielo se acercó a un establo, también puede acercarse a tu sala, a tu cama, a tu mente.
Las noches representan incertidumbre, cansancio y cargas invisibles. Además, suelen revelar en qué apoyamos el alma cuando no vemos. Así pues, trae tu noche al Señor Jesús: tu preocupación por la familia, tu ansiedad por el futuro, tu duelo silencioso, tu lucha secreta. Él nació para acompañarte, no solo para salvarte “desde lejos”. Incluso si hoy no puedes cambiar tu circunstancia, sí puedes cambiar tu postura: rendirte y descansar. Esa rendición es una forma de adoración.
Guarda un momento de silencio y adora: el Emanuel ha venido. La Biblia dice en Isaías 9:2: “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz…”. (RV1960).
Un Minuto Con Dios
No toda obediencia será visible, ni toda fidelidad será reconocida. Muchas de las decisiones más formativas ocurren lejos del aplauso y del escenario. Por eso, la obediencia discreta revela un corazón que responde a Dios por amor y no por aprobación. Allí se construye el carácter que sostiene la fe en temporadas difíciles.
Obedecer en lo pequeño, cuando nadie observa, guarda el alma de la apariencia. El Señor Jesús habló del valor de lo secreto porque sabía que allí se define la integridad. De modo que, guardar una palabra, cumplir una promesa olvidada o elegir lo correcto sin testigos forma una obediencia sólida y sincera, capaz de resistir la prueba del tiempo.
Hoy, elige una obediencia sencilla y concreta. No busques reconocimiento ni resultados inmediatos. Dios ve lo que otros no ven y por eso usa lo discreto para preparar lo que vendrá. La obediencia fiel no siempre produce aplausos, pero siempre produce fruto que permanece. Así que, sé fiel en lo oculto. Dios obra con paciencia y verdad. La Biblia dice en Mateo 6:4: “Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. (RV1960).