Xavier Vidal-Folch reflexiona sobre las acusaciones de agresión sexual contra Julio Iglesias
Si uno tiene hijos, hijas, nietos o abuelas, familiares o ancianos, pensar en la política es pensar en ellos a la hora de votar o de abstenerse. Hay políticas que destruyen la sanidad pública en favor de las empresas privadas y políticas que invierten en los hospitales. Y ocurre lo mismo con la educación, con los derechos laborales y con todo aquello que provoca la desigualdad entre los muy ricos y la gente. Así que pensar en la política no es pensar en los políticos, sino en nuestras familias.
Que la vivienda merece todos los esfuerzos de quienes tienen responsabilidades políticas es uno de los pocos temas sobre los que existe consenso en este país. Resulta muy difícil alinear acuerdos, cuando algunos creen que el problema está en los precios de la vivienda y la escasa oferta de vivienda pública. Mientras que otros, creen que la ocupación es el gran problema al que hay que dar respuesta. La vivienda es una emergencia. Propóngase cuantas soluciones sea necesario. Alcancen los acuerdos necesarios.
Soledad Gallego-Díaz reflexiona sobre la facilidad con la que las grandes empresas tecnológicas contratan a funcionarios que trabajan para la UE
Xavier Vidal-Folch reflexiona sobre las medidas que el Gobierno ha anunciado para intervenir en la vivienda en alquiler
Hace poco más de un año, Trump y Maduro eran capaces de conversar tranquilamente por teléfono, y el norteamericano hasta invitó al venezolano a visitar la Casa Blanca. Pero lo que parecía el comienzo de una gran amistad se quedó en nada. ¿Qué pudo ocurrir?
La motosierra con la que se fotografió Ayuso junto a Milei hace unos días es la misma que recorta derechos, libertades y soberanías de la mano de un trumpismo que ha entrado como elefante por cacharrería. En la encuesta de 40dB para la SER y El País, la mayoría de la población cree que habría que fortalecer la sanidad pública, pero cada vez se quieren pagar menos impuestos. Y del exterior, mientras Venezuela explora su nuevo ser o no ser como protectorado estadounidense, en Irán arden las calles.
Sería extraño, aunque bello, levantarse por las mañanas, pongamos, y resoplar aliviado y después sonreír feliz porque resulta que el sol ha vuelto a salir, y la Tierra continúa girando a su alrededor sin variar su trayectoria respecto al año pasado por estas fechas.
Nos queda por ver si el monstruito de color naranja invade o no Groenlandia, que es parte de Dinamarca, que es parte de la OTAN y la Unión Europea. Como España
Xavier Vidal-Folch reflexiona sobre el acuerdo de Europa y Mercosur
El director de 'El Larguero' analiza la polémica entre el técnico argentino y el delantero del Real Madrid
Los rusos pusieron al hombre en el espacio. Por inventar, inventaron hasta el móvil. Parecía que los soviéticos iban a comerse el mundo. Y precisamente por eso daban miedo. Estados Unidos logró que una buena parte del mundo lo identificara con ideas atractivas, con la mezcla perfecta de libertad y prosperidad. Si los rusos asustaban, los americanos seducían. Y así se nutrió una corriente de simpatía, que ha durado hasta hoy, cuando parece que quien va a comerse el mundo es Estados Unidos.
Groenlandia es el objeto de deseo de Trump que pone en jaque la cohesión de la OTAN. Nos hemos criado en un mundo donde los buenos, los Estados Unidos, siempre de esos enemigos invisibles como extrañas pandemias. En el ámbito político, siempre se ha demandado que las promesas vengan respaldadas por un presupuesto, pero con Trump, los anuncios vienen seguidos por la fuerza. Del plano nacional, ERC entra hasta las cocinas de La Moncloa para cocinar un acuerdo sobre la financiación para Cataluña.
Joaquín Estefanía reflexiona sobre los gestos humillantes que Trump ha tenido hacia diversos líderes políticos desde la intervención en Venezuela
La nueva era no vino para liberarnos de antiguas ataduras, sino para esclavizarnos a través de las pantallas. El aislamiento, la falta de conciencia colectiva y la incapacidad de articular una respuesta grupal ante los distintos poderes. Se le suma que la educación política ha consistido en enseñar a las nuevas generaciones a indignarse por un pronombre, un sufijo, un color o un sentimiento. Basta una búsqueda en Internet para descubrir lo articulada que está esa política de difusión de una supuesta espiritualidad.
Soledad Gallego-Díaz reflexiona sobre el futuro de la economía global en 2026 después de la subida de aranceles de Trump.
Regreso de una exploración de la que ignoro si me habré encontrado conmigo allí, con la que fui allí, con la que quise ser. Toda mirada necesita verse en los demás para recuperar, no diría yo que la inocencia, pero sí la lucidez y el sentido de la realidad. Mi viaje me habrá cambiado o habrá recuperado, como quien se sube a un tren en marcha, mi capacidad de sorpresa, o de conmoción, o de asombro. Tomaos esta columna como una especie de inicio de cuento de suspense. Continuará. Con otros ojos.
Solo ha pasado un año desde que Trump volvió a la Casa Blanca. El mundo ha cambiado tanto que produce vértigo recordar la rapidez con la que el presidente de Estados Unidos ha dinamitado el orden internacional. Estados Unidos no acepta socios, son rivales o vasallos. Importa la ley del más fuerte. Habla a las claras del petróleo, del dinero, de sus propios intereses, le dan igual la democracia y los derechos humanos. Es tan clara la amenaza para Europa que sorprende la miopía de la derecha española.