¿Has vivido circunstancias que te han llevado a preguntarte si la navidad es para ti? A través de los eventos de la primera navidad, El Niño puede cambiar la forma en que te ves y en que ves a los demás.
Gran parte del poder transformador de la narrativa navideña reside en la realidad de que Jesús nació y creció en un lugar tan pequeño e intrascendente que no aparece en ningún mapa anterior al siglo I. ¿Qué puede significar esto para ti?
¿Alguna vez has sentido que no sabes qué hacer cuando alguien está pasando por emociones grandes y complicadas? La invalidación y la negación no son el camino, Dios nos da una mejor alternativa.
Cuando te sientes enojado, triste o aturdido (o una gran gama de emociones variadas), puedes confiar en que el Dios que te creó con sentimientos complejos quiere estar contigo en todos y cada uno de ellos.
¿Has llegado a minimizar, esconder y hasta cancelar ciertas emociones? No caigas en la trampa de pensar que hay sentimientos que no es válido tener. Todo es parte de la vida, y Dios nos da la manera de poder caminar con Él a través de todas las emociones
Todo desafío viene con una dificultad. La amistad viene con un desafío especial, el desafío es acercar a tus amigos a Jesús.
Podemos pensar que sabemos todo sobre amor y amistad. Pero hay una óptica que tal vez no se ha tomado en cuenta y, de hecho, es la mejor.
La idea de amistad puede parecernos muy clara, pero ¿Qué tal si Dios puede ampliarnos esa idea?
De acuerdo con Santiago, el hermano de Jesús, todos ofendemos muchas veces. Pero, ¿Qué deberíamos hacer cuando somos los receptores de esas ofensas? Estamos invitados a hacer todo muy diferente.
Aún cuando nuestras palabras salen por “accidente”, pueden herir a alguien. Nuestra lengua es como un fuego que puede hacer uno mayor, ¿y si en lugar de controlar ese fuego, lo apagamos?
No todas las palabras tienen el mismo peso. De hecho, la fuente determina el peso. Recuerda quién eres y qué representas para la persona que está del otro lado.
Todos hemos escuchado el dicho de que las acciones hablan más que las palabras. Pero las palabras que hemos escuchado nos han moldeado, y las que decimos tienen el poder de moldear a otros. Y algunas palabras son más importantes que otras.
El tiempo pasa y las generaciones vienen y van. Hay personas que conocieron el amor y el poder de Dios y eso fue genial pero ¿y la fe los que vinieron después de ellos? ¿Cuánto vale la fe de la siguiente generación?
Puedes hacer por otros lo que Jesús hizo por ti. Los primeros seguidores de Jesús vertieron sus vidas y nosotros aun disfrutamos de los beneficios de su valor. Es nuestro turno.
La mejor manera de predecir tu futuro es prestar atención a tu dirección. Pero a veces es fácil distraerse con lo que hay en el camino. El atractivo del dinero, la aceptación o la seguridad puede bajar tus defensas y alejarte del camino que quieres seguir. Entonces, ¿hay vuelta atrás? ¿Cómo cambiamos de rumbo cuando nos damos cuenta de que podríamos cambiar lo atractivo por lo satisfactorio?
La mejor manera de predecir tu futuro es prestar atención a tu dirección. Pero a veces es fácil distraerse con lo que hay en el camino. El atractivo del dinero, la aceptación o la seguridad puede bajar tus defensas y alejarte del camino que quieres seguir. Entonces, ¿hay vuelta atrás? ¿Cómo cambiamos de rumbo cuando nos damos cuenta de que podríamos cambiar lo atractivo por lo satisfactorio?
Nadie se pierde a propósito. Pero a menudo nos encontramos en lugares que nunca quisimos. Si hay una desconexión entre lo que esperas que sea cierto en el futuro y la dirección que tomas ahora, quizás sea hora de analizar tu camino con más detenimiento. Nuestra dirección, no nuestras intenciones, determinará nuestro destino.
Todos llegaremos a algún lugar en la vida, pero a menudo existe una desconexión entre dónde queremos llegar y el camino que elegimos. Entonces, ¿Cómo podemos evitar elegir un camino que nos lleve adonde no queremos estar?
Somos buenos evadiendo algunas cosas, asuntos o personas, a veces eso resulta bien y a veces mal, sin embargo, hay algo que Dios siempre quiere que evadamos: Las malas decisiones.