En este episodio quiero hablarte desde un lugar profundamente real y doloroso, pero también lleno de esperanza. Muchas veces vemos a nuestras hijas o hijos reaccionando con rabia, cerrándose, contestando mal o alejándose… y lo etiquetamos como “malcrianza”. Pero yo aprendí algo que cambió mi vida: no siempre es rebeldía… muchas veces es desconexión de su luz.
Hoy comparto mi historia. Hace años viví una situación muy grave de salud mental con mi hija, y sentí lo que se siente perderla emocionalmente, verla apagarse, verla irse hacia una oscuridad que yo no comprendía. Ese dolor me llevó a buscar respuestas… y a entender que la sanación familiar no empieza corrigiendo conductas, sino reconectando corazones.
A través del trabajo que he realizado en Proyecto Luz (antes Perdonar para Vivir), he sido testigo de algo poderoso: cuando los padres están en oscuridad, los hijos lo sienten. Y muchas veces, en medio del dolor, los adultos se desconectan sin darse cuenta… y esa desconexión se convierte en una herida silenciosa dentro de la familia.
Este episodio es una invitación a mirar a tu hija con nuevos ojos:
con compasión, con conciencia y con amor.
Porque tu sanación también puede convertirse en su luz.
En este episodio quiero hablarte de algo que muchas veces subestimamos: la intención. La intención que llevas dentro está dirigiendo más de tu vida de lo que imaginas. Está presente en cómo reaccionas, cómo eliges, cómo amas, cómo trabajas… y por eso, también está detrás de los resultados que estás viviendo hoy.
Cuando no vivimos con intención, terminamos viviendo por inercia. Pero cuando ponemos nuestros ojos en la intención, empezamos a crear conscientemente la vida que queremos.
Hoy te comparto una práctica que hago cada año y que me ha ayudado a mantener claridad: elegir una palabra o concepto que defina mi año. Esa palabra se convierte en mi guía, mi filtro y mi recordatorio diario.
Por ejemplo, para mí este año la palabra es: Transformación.
Y en este episodio te invito a descubrir cuál será la tuya… porque cuando eliges tu intención, empiezas a dirigir tu destino.
Siempre creí que la esperanza era completamente positiva. Que esperar lo mejor era sinónimo de fe, fuerza y amor. Pero en las últimas semanas, leyendo el libro Cómo reparar un corazón roto, entendí algo que me confrontó: la esperanza también puede convertirse en una prisión.
Cuando rompemos un lazo emocional, muchas veces guardamos la esperanza de que esa persona regrese. Y aunque parezca inocente, esa expectativa mantiene viva la conexión, nos ata al pasado y detiene el proceso de sanación. No sueltas por completo porque, en el fondo, sigues esperando.
En este episodio hablo de esa esperanza que no construye… sino que retrasa.
De cómo reconocer cuándo la esperanza te está ayudando… y cuándo te está impidiendo pasar la página.
Porque sanar no es olvidar.
Sanar es soltar con amor… incluso aquello que todavía deseas.
En este episodio reflexiono sobre algo que he visto una y otra vez en mis seminarios de sanación: muchas de las decisiones que tomamos nacen desde la oscuridad, desde heridas no vistas, miedos antiguos y una desconexión profunda con nuestra alma.
Tengo el privilegio de acompañar a personas en espacios donde, por primera vez, logran ver lo que nunca habían visto: la división que existe entre su alma y la luz. No porque estén rotos, sino porque nadie les enseñó a mirar ahí.
Cuando tomas decisiones desde la oscuridad, los resultados hablan por sí solos. Pero cuando eliges traer conciencia, cuando permites que la luz entre, algo se ordena, algo se calma, algo sana.
Este episodio es una invitación a observar desde dónde estás decidiendo…
y a recordar que la luz siempre ha estado disponible para ti.
En este episodio comparto una reflexión muy especial después de vivir algo profundamente conmovedor: la reunión de reintegración con las personas que participaron en el retiro Perdonar para Vivir. Verlos nuevamente, escuchar sus historias y ser testigo de cómo sus vidas cambiaron en solo un fin de semana, me recordó el poder real de la sanación.
A veces pasamos años viviendo en la oscuridad, cargando heridas que no sabemos cómo soltar, cuando la luz está disponible mucho antes de lo que creemos. La sanación no siempre toma años… a veces solo toma una decisión, un espacio seguro y la disposición de mirarnos con honestidad.
En este episodio comparto una reflexión que nació a partir del libro Los Secretos de la Mente Millonaria. Este libro me ayudó a entender algo muy poderoso: todos crecimos con patrones mentales distintos, marcados por el lugar donde nacimos, la familia que tuvimos y las creencias que absorbimos.
Las personas que nacen en abundancia rara vez piensan en pobreza. Y quienes nacen en carencia, muchas veces viven con el miedo constante a perder. No es falta de capacidad… es programación.
Hoy hablo de cómo estos patrones influyen en nuestras decisiones, en nuestra relación con el dinero y con la vida, y de por qué he decidido trabajar conscientemente en reprogramar mi mente. Porque sanar no es solo emocional… también es financiero, mental y espiritual.
Este episodio es una invitación a observar tus creencias, cuestionarlas y elegir nuevas.
Porque el origen no define el destino… la conciencia sí.
Hay decisiones que duelen, pero sanan.
En este episodio hablo de uno de los actos de amor propio más difíciles: dejar ir a la persona que amas, no porque el amor se haya acabado, sino porque sabes que es momento de abrir la puerta a una sanación más profunda.
Soltar no es rendirse.
Soltar es reconocer que aferrarte te mantiene en el mismo lugar, mientras que dejar ir te permite volver a ti. Hablo de cómo identificar ese momento, de la culpa que aparece, del miedo a la soledad y de la valentía que se necesita para elegirte.
Este episodio es una invitación a confiar en el proceso, a permitir que el dolor haga su trabajo y a recordar que cuando eliges sanar, todo lo demás se ordena.
A veces, el mayor acto de amor… es dejar ir. 💛
En este episodio quiero recordarte algo profundo: tu energía positiva es una fuente de apoyo para alguien que la necesita. A veces creemos que debemos “hacer más” o “decir más”, pero la verdad es que, muchas veces, tu simple presencia es suficiente.
Cuando llegas con comprensión, con calma, con intención… traes sanación.
No tienes que resolver la vida de nadie.
Solo tienes que estar.
Estar con amor, con empatía y con la energía que nace de tu propio trabajo interno.
Hoy te invito a reconocer ese poder que llevas dentro.
Tu luz tiene impacto.
Tu energía sostiene.
Tu presencia transforma.
En este episodio reflexiono sobre una verdad difícil de reconocer: cuando estás en intensidad, estás en oscuridad. Y desde la oscuridad es muy fácil tomar decisiones que rompen relaciones, dañan vínculos y te desconectan de tu esencia.
La intensidad no es fuerza… es ruido.
Y cuando ese ruido domina tu energía, tus resultados te lo muestran: discusiones, distancias, heridas que no querías causar.
Por eso hoy te invito a hacerte preguntas que incomodan, pero que iluminan:
¿Desde dónde estoy respondiendo? ¿Qué energía estoy trayendo a mis relaciones? ¿Estoy construyendo o estoy rompiendo?
Si la intensidad te está llevando a malos resultados, no es culpa… es señal.
Señal de que hay que pausar, reevaluar, ajustar y volver a la claridad.
Reevaluarte también es sanarte.
Reevaluarte también es amarte.
En este episodio comparto una verdad simple pero poderosa: la claridad es el agente de creación. Todo empieza en la mañana, en esos pequeños hábitos que parecen insignificantes pero que tienen el poder de transformar tu energía y tu vida.
Cuando haces tu cama, alistas tu ropa, organizas tu espacio y recoges tu casita, no solo ordenas tu entorno… ordenas tu mente. Cada acción es un mensaje que le envías a tu vida: estoy lista, estoy presente, estoy creando.
Cada día tienes la oportunidad de cambiar tu vida cambiando tu hogar.
La claridad no llega sola: la construyes con intención, con disciplina y con amor propio.
Hoy te invito a empezar por lo simple… porque lo simple es lo que te cambia.
En este episodio comparto desde un lugar profundamente personal. “Esto también pasará” es una frase que todos hemos escuchado… y qué fácil es decirla, pero qué duro es vivirla cuando estás en medio del dolor.
Hoy hablo desde mi proceso, desde la pérdida reciente de mi novio, y de cómo las noches —cuando llega el silencio— también llega la tristeza, el vacío y ese golpe emocional que se siente al despertar. He tenido que recordarme que la tristeza no es un enemigo, es parte del proceso de terminar una relación. Y he elegido no evitarla, no distraerme, no buscar excusas para no sentir.
La sanación no se acelera, no se empuja, no se maquilla. Se vive.
Se respira.
Se atraviesa.
En este episodio te invito a permitirte sentir tu propio dolor sin juzgarlo ni interrumpirlo… y a recordar, con amor y paciencia, que aunque hoy duela:
esto también pasará.
En este episodio comparto una verdad que transformó por completo mi vida y mi relación con mis hijos: cuando tú sanas, ellos también sanan. Durante años busqué cambiar dinámicas, corregir comportamientos o “mejorar” la relación desde afuera… hasta que entendí que todo empieza en mí.
Cuando te enfocas en tu crecimiento, en tu paz interior y en tu propio proceso de sanación, tus hijos sienten ese cambio. Se abren, confían más, te buscan, te escuchan y, sobre todo, se transforman contigo. Porque los hijos no sanan con palabras: sanan con tu ejemplo.
Hoy quiero guiarte a ver cómo tu trabajo interno puede crear la relación de tus sueños con tus hijos, sin forzar, sin exigir y sin esperar perfección. La sanación personal es también la sanación de tu familia.
Si tú cambias… todo cambia. Y tu hogar lo siente.
En este episodio, reflexiono sobre una verdad que muchas veces ignoramos: cuando terminamos una relación, nuestra mente puede aferrarse a esa persona aun cuando ya no forma parte de nuestra vida. Y ese apego mental nos detiene, nos drena y no nos permite avanzar.
Lo más difícil no es soltar a alguien…
lo más difícil es reconocer que es tu mente la que no quiere dejarlo ir.
Hoy te comparto cómo identificar esos pensamientos que te atan y cómo empezar a entrenar tu mente para liberarte de ellos. La meditación ha sido una herramienta poderosa en mi vida para calmar mi mente, recuperar mi centro y retomar el control de mi paz.
Si tu mente sigue ocupada por quien ya no está, este episodio es para ti.
Es momento de reclamar tu espacio interior y volver a vivir plenamente.
En este episodio, María nos invita a hacer un depósito profundo de amor propio. Ella reconoce que esa voz interna que vive en nuestra mente muchas veces intenta alejarnos de nuestro verdadero valor, minimizando nuestros logros y oscureciendo la grandeza que ya habita en nosotras.
Hoy, María te guía a una pausa consciente: un espacio para mirar tus avances, honrar tu proceso y reconocerte por cada paso que has dado. Es un llamado a agradecer quién eres, cómo eres y todo lo que has conquistado.
Prepárate para un episodio que te llevará a reflexionar, reconectar contigo misma y celebrar tus victorias, grandes y pequeñas. Porque mereces reconocerte… y mereces amarte.
En este episodio, te invito a descubrir una verdad poderosa: la gratitud es el camino más directo hacia el perdón.
Cuando eliges agradecer, aunque sea por las cosas más simples, algo cambia dentro de ti. Tu corazón se ablanda, tu mente se aquieta y comienzas a mirar tu historia desde el amor, no desde la herida.
Practica hoy agradecer al menos cinco cosas: lo que tienes, lo que eres, lo que has superado, incluso lo que dolió.
Verás cómo, poco a poco, la energía de la gratitud te lleva al perdón —porque cuando tu corazón se vuelve más suave y sensible, puedes amarte a ti primero, y desde ahí, sanar todo lo demás.
En este episodio, comparto una reflexión muy personal sobre algo que todos enfrentamos: la tristeza después de una pérdida o una decepción amorosa.
Hoy hablo desde la experiencia de mi propia ruptura —un proceso que me enseñó que sí existe felicidad en medio de la tristeza.
Cuando sientes que el dolor no va a terminar, recuerda que es temporal. La tristeza no viene a destruirte, sino a invitarte a encontrar la alegría y la paz que siempre han vivido dentro de ti.
He elegido soltar con amor, agradecer por lo vivido y abrazar la calma que llega cuando dejas de luchar contra lo que fue. Porque incluso en medio del dolor, puedes encontrar luz, crecimiento y libertad.
En este episodio, grabado desde las tranquilas playas de Cabarete, República Dominicana, reflexiono sobre una de las lecciones más profundas de la vida: aprender a agradecer incluso por aquello que una vez nos dolió.
El dolor no es el enemigo; es un maestro. Cada momento difícil, cada herida, ha fortalecido el fundamento de la persona que soy hoy. A través del perdón, descubrí que también es posible encontrar gratitud en lo que antes causaba sufrimiento.
Te invito a acompañarme en esta reflexión sobre cómo el poder del perdón nos permite liberar el resentimiento, transformar el dolor en sabiduría y agradecer por las experiencias que construyeron nuestra fortaleza.
En este episodio comparto un momento muy íntimo: las conversaciones que estoy teniendo con mi familia en estos días, recordando mi historia y cómo la influencia negativa de mi padre todavía deja huellas en nuestro presente.
El dolor no se queda solo en una persona, se transmite… pero también el perdón puede convertirse en una nueva herencia. Hablamos de cómo cada uno de nosotros debe encontrar su propia luz, su propia necesidad de perdonar, y decidir si quiere seguir cargando con la historia o empezar a escribir una nueva.
Si sientes que el pasado de tu familia sigue viviendo en tu hoy, este episodio es para ti.
A veces creemos que debemos enfrentar nuestros retos solos. Llamo a esos momentos de lucha interna “oscuridad”. 🌑
El problema es que cuando intentas salir sola de ella, te quedas más tiempo ahí… cuando en realidad, el proceso podría ser más rápido si te abres a la comunidad y a la compañía.
Hay cosas que no podemos ver por nosotros mismos, pero cuando caminamos acompañados, otros nos ayudan a ver con más claridad. 💜
En este episodio te invito a reflexionar sobre el poder de la conexión, el acompañamiento y la luz que se encuentra cuando permitimos que otros nos ayuden a sanar.
Antes de comenzar una relación amorosa, hay algo esencial que todos deberíamos hacer: conocer a nuestra niña interior. 🌸
Tu niña interior guarda las memorias, emociones y patrones que aún hoy influyen en la forma en que amas y eliges a tus parejas.
Pasa tiempo conociéndola, entendiendo su programación y sanando lo que aún duele. Esa programación inconsciente puede estar atrayendo a hombres que reflejan la figura paterna de tu infancia, repitiendo ciclos sin darte cuenta.
💜 En este episodio te invito a mirar hacia adentro, a sanar tu raíz y a reconocer que la verdadera relación más importante empieza contigo misma.