¿Ya tienes planes para este 2026? Ninguno sabemos como será este Año, pero si puedes tener la seguridad que Dios nos ha regalado una nueva oportunidad. ¿Te gustaría dejar el pasado e introducirte en el mundo de las oportunidades de Dios?
¿Qué es lo que más se ha quedado en tu memoria de este 2025? Hoy no vamos a negar lo que dolió, pero ¿qué te parece sí aprendemos a mirar las cosas desde otro lugar: desde la gracia, desde la esperanza, desde la mirada de un Dios que sigue creyendo en ti?
Estamos llegando al final de un año más, y muchos llegan agotados, cansados no solo en el cuerpo, sino en el corazón. ¿Cuándo fue la última vez que descansaste sin culpa? ¿Y si Dios no me estuviera pidiendo esforzarme un poco más, sino detenerme para recuperarme?
¿Cómo te sientes en el último Lunes del año? ¿Tienes paz, o la culpa, remordimiento y la ansiedad son tus compañeras de viaje? Porque si somos honesto, no todo cambió, no todo se resolvió, ni todo salió como esperabas.
¿Cómo quedó tu corazón después de la fiesta? ¿Liviano o cansado? ¿En paz o con un vacío que no sabes explicar? ¿Agradecido o triste por lo que no fue como esperabas?
Tal vez hoy sonríes por fuera, pero por dentro estás cansado de luchar con algo que no has podido resolver solo. ¿Qué herida estás cargando en silencio mientras todos celebran? ¿Con quién te cuesta sentarte esta Navidad, aunque esté cerca? ¿A quién sigues esperando que cambie para tú poder tener paz?
La Navidad suele venir cargada de expectativas. Quizás soñamos con mesas llenas, corazones en paz, familias unidas, abrazos sinceros. Pero ¿qué pasa cuando llega el 24 y no todo es como lo soñamos? ¿Qué hacemos con la silla vacía, con la llamada que no llegó, con la reconciliación que no ocurrió?
¿Sabías que el deseo de querer controlar a los demás es lo que te hace sentir enojado cuando no hacen las cosas como tú quieres?¿Te has dado cuenta de cuánta energía gastas intentando que todo salga bien, queriendo controlar conversaciones, decisiones, personas, resultados e incluso, al mismo Dios?
Hoy quiero hablarte a ti. ¡Sí! A ti que sonríes, pero por dentro lloras y estás cansado. A ti que sigues avanzando, pero cada paso lo sientes más pesado. ¿Te has preguntado qué cargas estás llevando sin darte cuenta? ¿Sabías que lo que no entregas emocionalmente, tu cuerpo lo carga físicamente?
¿Te golpearon, te castigaron alguna vez en nombre del amor?¿Te hicieron creer que era Dios quien mandaba que te corrigieran así? ¿Te cuesta ver a Dios como Padre porque tu experiencia con tu papá terrenal fue dolorosa? ¿Y si hoy descubres que no es así?
¿Cuántas veces al transitar por senderos de desastres, tenemos la tendencia a pensar que es castigo de Dios? O ¿Cuántas veces frente a las injusticias han circulado por nuestra mente pensamientos de venganza, los que pedimos a Dios que ejecute sobre aquellos que nos han hecho daño?
Dale buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará. ¿Crees que las enseñanzas que recibiste de niño todavía influyen en tus decisiones como adulto? ¿Qué legado de justicia y valores estás dejando en tu casa, en tus hijos, en tu familia?
Nuestra vida habla más fuerte que nuestras palabras. ¿Qué huella estás dejando hoy en tus hijos y en quienes te rodean?¿Lo que vives inspira a otros a ser mejores? Si tus seres queridos imitaran tu vida, ¿serías feliz con el reflejo que verías en ellos?
¿Qué significa para ti andar en un camino perfecto? ¿Será esto posible en medio de tantas debilidades humanas? ¿Podrá la justicia de Dios ser una protección para ti y tu familia?
A todos nos gusta ser tratados justamente y con gracia. ¿Trato a los demás como me gustaría que me traten a mi? ¿Antes de hablar o de actuar me pregunto si me gustaría que fueran así conmigo?
El que camina en integridad, anda confiado; mas el que pervierte sus caminos, será descubierto. ¿Alguna vez has sentido el peso de tener que sostener una mentira o aparentar algo que no eres? ¿Qué significa para ti vivir integramente?
¿Eres la misma persona cuando estás en público que cuando nadie te ve? ¿Tus palabras en casa reflejan lo mismo que aparentas en la calle o quizás la misma fe que profesas en la iglesia? Y si hoy Dios mirara lo que hay en tu corazón, ¿qué encontraría?
¿Por qué no todos logramos transitar por la senda de victoria frente a los desafíos de la vida? ¿Qué es lo que hace la diferencia? Para responder estas preguntas, necesitamos hacernos otras preguntas. ¿Cómo pienso frente a cada situación? ¿Qué opinión tengo sobre mi mismo?
¿Qué tan importante son los regalos para ti? ¿Aceptarías un regalo especial de parte de Dios? ¿Te imaginas el impacto que tendría en tu vida y tus relaciones el apoderarte de ese regalo?
¿Cuántas veces nos ha sucedido que nuestro cuerpo nos pide descansar, nos acostamos y por más que queremos, pareciera que nuestros pensamientos toman el control, se mantienen alerta por alguna situación y nos impide dormir?